JOSE MARIA BELLO
El improcedente sistema del sorteo para la designación de árbitros que tiene nuestro fútbol, el sorteo, determinó que Fernando Cabrera haya resultado elegido para dirigir el clásico del próximo domingo. Pese a que ya había estado en los tres últimos sorteos, el azar no estuvo de su parte en las anteriores oportunidades, por lo que será esta la primera vez que el "Tano" dirija un enfrentamiento de Primera División entre los dos grandes del fútbol uruguayo.
—¿Pensabas que esta vez se te daba?
—Estaba convencido que no iba a salir mi bolilla. Es más, intuía que nuevamente iba a ser Martín (Vázquez) el juez, porque tiene un liga bárbara. ¡Ya me ganó dos veces (se ríe)! La verdad que no tenía ninguna expectativa, es más, me desentendí por completo del sorteo.
—No es un partido más.
—Hasta que suene el silbato no. Hoy (ayer) no ha parado de sonar el teléfono, los amigos para saludarme y los periodistas para entrevistarme. Desde el mismo momento que salió la bolilla número 1 todo ha cambiado: con mi familia, con mis amigos y las chanzas y cargadas están a la orden del día. Lo estoy disfrutando en gran forma, pero cuando sean once contra once la historia no será la misma.
—¿Sos ansioso?
—Tremendamente, si por mí fuera, quisiera que el clásico se jugara hoy.
—¿Cómo llegaste a esto del arbitraje?
—El que me metió en este tema, allá por el año 90, fue Antonio "Cacho" De Lucca, aquel lateral que jugó muchos años en River Plate y Peñarol. También tuvo mucho que ver con eso mi finado padre, que fue mi mejor amigo y que me dio para adelante para que hiciera el curso.
—¿Jugaste al fútbol?
—Sólo en el barrio.
—¿De qué cuadro sos hincha?
—De Cyssa Maroñas. Allí pasé mi juventud jugando al básquetbol en todas las categorías. Luego mis padres se fueron a Italia, a Milan, y me llevaron; tenía 14 años y seguí jugando. Cuando volví estuve un año más en Cyssa y luego pasé a Malvín, donde estaba Parrella de técnico y salimos campeones federales de juveniles en 1987 junto a Tucuna y Galaschi, que todavía están jugando.
—La pregunta era de qué cuadro de fútbol eras hincha.
—De un grande. Iba al estadio, pero nunca fui un fanático. Ahora me cambié y soy hincha del Fernando Cabrera F.C.
—Hablando del clásico, te tocó como primer línea a tu "compadre", Marcelo Costa.
—Es un gran amigo y padrino de una de mis hijas. También con Carlos Pastorino la relación es muy buena y con el cuarto árbitro, José Gijón, igual; somos muy amigos los cuatro.
—¿Como pensás preparar el partido?
—Se ha dado algo impensado: Marcelo Costa, rompiendo con todos los pronósticos, nos invitó a almorzar el domingo en su casa, cosa poco común en él porque a la hora de gastar nunca aparece. Allí charlaremos entre nosotros. Mi idea es darle responsabilidad a los asistentes, que midan la distancia de las barreras y que cobren lo que vean. Yo les tengo mucha confianza.
—Sería importante tener los banderines con vibrador para facilitar la tarea.
—En eso estamos. Gustavo Méndez tiene un juego y se lo vamos a pedir.
—¿Qué tipo de partido esperás?
—Creo que será un partido fuerte, trancado y pese a que ninguno de los dos viene jugando bien, van a dar todo y lo mismo tenemos que hacer nosotros.
—¿Sos de hablar?
—Intento hablar con los jugadores para ir llevando el partido, pero si hay alguno que no lo entiende así cambiamos el método.
—¿Sos un juez duro?
—No, trato de ser justo, pero si por dureza entendés que puedo expulsar a un jugador en la primera jugada, lo soy. Aquello de que en el primer foul no pasa nada ya fue.
El escritorio de su taller de alineados, balanceo y mecánica en general, luce sobre un archivo las fotos de dos rubias hermosas: Romina y Orianna, las hijas que le dio su esposa Ana Laura.
Recuerda que en Italia le picó el bichito del ciclismo y que incluso se trajo una bicicleta a medida, pero cuando lo quiso practicar acá, su tío Matteo La Rocca, uno de los mejores comisarios que tiene el ciclismo, se lo sacó de la cabeza y la "chiva" está colgada en el taller.
—¿Con qué idea vas al estadio?
—A disfrutar, a ser feliz, pero para eso se necesitan, entre otras cosas, suerte y colaboración de todos. Dios quiera que la tenga.
Con banderines prestados
—¿Le vas a prestar los banderines a Fernando Cabrera?
—Sí, se los voy a prestar. Mejor dicho, ya se los presté. Hablé con Marcelo Costa y le dije que estaban a disposición.
—Dicen que predijiste el ganador del sorteo.
—Es verdad. Venimos con Fernando (Cabrera) de Ecuador de arbitrar las finales del torneo local y allá perdió un sorteo conmigo y le dije que ese era el último que perdía y que iba a dirigir el clásico.
(El juez Gustavo Méndez se anticipó a la jugada)