Arrojaron "de todo" contra los jugadores celestes

| Arbitro testigo de las agresiones de una tribuna enardecida; líos entre Varilla González, Chengue y Cichero

El Pachencho Romero se convirtió en un infierno para los celestes apenas terminado el encuentro con la selección venezolana, sin que hasta el cierre de esta edición quedara clara cual fue la chispa que encendió la insania de una parte de la tribuna que arrojó todo tipo de proyectiles contra la delegación compatriota cuando se disponía a ingresar al vestuario. La propia manga por la que abandonaban los uruguayos la cancha fue sacudida de tal forma que quedó parcialmente destrozada.

Una ambulancia debió recoger seriamente lesionado (tras recibir un puntapie en los testículos) a un integrante de la parte técnica de Uruguay (el masajista Richard López) en medio de la lluvia de proyectiles. Inclusive algunas sillas fueron lanzadas sobre la abertura de la manga.

Es cierto que la policía actuó presurosamente para proteger a los jugadores celestes y a los jueces, aunque por momentos se vio desbordada por la violencia desmedida con que reaccionó una numerosa parte de la parcialidad, que saltó de las tribunas hacia la cancha creando mayor confusión.

El árbitro del encuentro, que no pudo ingresar a su vestuario hasta varios minutos después de los incidentes, fue testigo del proceder de los locatarios, por lo que en su formulario seguramente habrá de estampar las denuncias correspondientes.

Calmados en algo los ánimos, se pudo tener algunas versiones parciales de lo ocurrido. Se supo que apenas terminado el encuentro hubo roces verbales entre Richard Morales y el Varilla González, interviniendo entonces el ex defensor de Nacional, Alejandro Cichero, que encaró al Chengue acusándolo de ser habitual generador de incidentes y promoviéndose entre ambos una discusión subida de tono con insultos de tono racista por parte del venezolano, que fueron rápidamente respondidos por el "Chengue". Los intentos mutuos de agresión operaron como una "bola de nieve" que contagió a muchos testigos y encendió la chispa violenta en los parciales venezolanos.

Otras versiones sostienen que hubo problemas entre el Chengue Morales y un alcanzapelotas que fue a insultarlo.

También ocurrió en medio de la "locura anticeleste" que un grupo de mujeres se enardeció contra periodistas uruguayos e insultó hasta el cansancio al relator de Carve, Carlos Muñoz.

Aunque en la batahola hubo jugadores uruguayos golpeados, afortunadamente ninguno de ellos quedó con heridas que puedan considerarse serias.

La singular Maracaibo

BEBIDAS - Después que ya hubo bastante gente en las gradas, empezó a recorrer las mismas toda suerte de vendedores de bebidas refrescantes, a los que sumaron varias parejas de mozos realmente singulares.

LO MEJOR - Uno levantaba cada tanto el brazo derecho, llevando una botella de whisky 12 años en la mano, mientras el otro portaba una gran bandeja recubierta por un impecable mantel blanco, sobre el que había otra botella y un montón de hielo adentro de un inmenso balde plateado. Como rezaba un cartelito en la parte anterior de la bandeja, costaba 15.000 bolívares —unos 6 dólares— "el trago".

OTRO TRATO - Este enviado siempre les comenta a sus colegas que, según una impresión personal, a la gente —que lee, ve o escucha— no le interesa lo que les pasa a los periodistas en el desempeño de su trabajo. Que eso es algo de entrecasa. De modo que no se trata aquí y ahora de borrar con el codo lo que uno "escribe" con sus palabras; pero sólo es un testimonio para reflejar algunos de los lineamientos con que se rige a distintos niveles el fútbol uruguayo: media hora antes del partido, dos bellas venezolanas en entregaron en cada puesto de trabajo de radios y diarios una canasta envuelta en celofán, rebosante de una uva espectacular, peras, manzanas y duraznos, con una tarjetita rodeada por una cinta roja, en la que decía que se trataba de un obsequio de bienvenida de la Alcaldía de Maracaibo. ¡Y pensar que en la noche del partido con Nacional en el Franzini los dirigentes de Defensor Sporting no dejaron entrar a los periodistas al palco!

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