Vargas Llosa

Finalmente ocurrió: a los 74 años, Mario Vargas Llosa ha sido premiado con el Nobel de Literatura por la Academia sueca. Cuando todo parecía indicar que seguiría el camino de otros grandes de la literatura (como Jorge Luis Borges), que nunca recibieron el galardón, la mencionada Academia anunció que lo premiaba "por su cartografía de las estructuras de poder y sus imágenes mordaces de la resistencia, la rebelión y la derrota del individuo".

La noticia le llegó a Vargas Llosa en la madrugada de ayer, en Nueva York, mientras preparaba una clase que iba a dictar. Desde que se publicó por primera vez una novela suya (La ciudad y los perros, en 1962), se perfiló lo que anotaría certeramente en otras obras posteriores y que la Academia celebra como su "cartografía de las estructuras de poder".

Claro que esa actitud lo llevaría a un compromiso político de defensa de la libertad, la democracia y los derechos humanos, que lo enfrentó con la intelectualidad de tendencia izquierdista que hace algo menos de medio siglo predominaba en América Latina. Actitud que mantiene con vigor y dignidad en el momento actual, donde ha señalado que en América "hoy tenemos gobiernos de derecha e izquierda que son democráticos, hay menos dictaduras que en el pasado". Aunque asimismo observando como "retroceso" el que "tengamos la corriente autoritaria de Cuba y Venezuela".

Este Premio Nobel de Literatura le es particularmente grato a El País, ya que lo tuvo de invitado en el Uruguay en 1998, con motivo de la reunión de la SIP, facilitando así que en nuestro país se redoblara la valoración de un notable escritor, dramaturgo, ensayista, profesor y periodista, verdadero orgullo de toda América.

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