El cierre de la empresa Calcar es el final anunciado de una de las empresas lácteas más importantes del país. Y otra muestra de lo difícil que es generar valor agregado a nuestra producción, en un país con costos laborales tan altos, incluso en el marco de una cooperativa. En medio de esa crisis, algunos dirigentes gremiales de Calcar tiraron munición contra los productores. Otra tontería, similar a lo que ha hecho el gremio de Conaprole. Sin producción, no hay industria.