El nuevo gobierno insiste con dar mensajes contrarios en materia económica. Mientras algunos admiten que se recibió la gestión con cifras mejores que las que dejó el FA en 2019, otros vuelven a empujar la narrativa de que hay “bombas ocultas”, y que la situación sería peor. Mentira. Y la palabra final la tiene el que de verdad se la juega, el inversor que compra bonos e invierte en el país. Que permite tener datos más que positivos. Hasta que Juan Castillo abre la boca, al menos.