El sindicato de fiscales ha decidido tomar medidas en rechazo a decisiones de la fiscal general. Esto pone al gremio en el centro de un debate político, ya que resultan funcionales a la campaña del oficialismo para minar la autoridad de la jerarca, y forzar el nombramiento de alguien dócil a sus deseos. Más grave que eso, es que perjudican a ciudadanos que están pendientes de definiciones jurídicas clave. Otra muestra de cuánto se ha perdido el sentido común en ese gremio.