El ministro Negro, en un rapto de humildad, dijo ayer que las políticas de seguridad de los últimos 30 años han sido un fracaso, que él buscará revertir. Lo dijo el mismo día en que todo el mundo comenta el papelón de las autoridades de su cartera tras los incidentes en el fútbol el fin de semana, donde hubo todo tipo de desmanes y violencia, filmados hasta el mínimo detalle, y donde no hubo ni un solo arrestado. Con este anticipo, tal vez Negro debería ser más cauto.