Cuando Lula ganó en Brasil, muchos pensaron que sería el fin de las ambiciones internacionales de este gobierno. Que Lula pondría en vereda a Lacalle Pou, y a su intención de abrir el Mercosur y generar polos de desarrollo en la frontera. Parece que se equivocaron. Las últimas noticias muestran que la Cancillería ha logrado mantener el buen vínculo con Brasil, más allá del gobierno de turno. Y que tanto las obras de infraestructura como las ambiciones aperturistas, siguen por buen camino.