Fronteras porosas

El diario "O Estado de Sao Paulo" publicó en su edición de ayer un preocupante informe sobre la expansión del grupo criminal responsable de la ola de violencia que conmovió hace poco a Brasil. Según la investigación, el llamado Primer Comando de la Capital, cuyos líderes en prisión han desafiado abiertamente al gobierno, tendría una base en Paraguay, donde aprovechando la escasa vigilancia fronteriza se dedican al narcotráfico, el contrabando, el tráfico de armas y el lavado de dólares.

Pero lo más grave que presenta el informe son datos de que debido a que Paraguay ha endurecido las leyes de armas, gran parte del tráfico ha comenzado a hacerse por las fronteras uruguayas. "La facilidad para cruzar la frontera convirtió a Uruguay en una ruta alternativa para la entrega de encomiendas del crimen organizado en Brasil", denuncia el artículo.

Lo que allí se revela no es sorpresa para nadie. La lamentable situación económica que padecen las fuerzas armadas en Uruguay, consecuencia de las crisis económicas pero también de un miope revanchismo de algunos sectores políticos, lleva a que nuestras fronteras y recursos naturales compartidos no tengan un mínimo de control estatal.

Hace poco fue la Armada Nacional que advirtió que no tiene combustible para patrullar ni un solo día al año el mar territorial, pese a que de esa zona económica el país obtiene un 6% de su PBI anual (unos U$S 1.000 millones).

La Fuerza Aérea también alertó sobre su precaria situación presupuestal, y reclamó mayores rubros para poder cumplir con su cometido de vigilar el espacio aéreo nacional. La falta de radares y equipamientos es tal, que se denunció que los cielos al norte del río Negro no tienen ningún control.

Tan es así, que el subsecretario de Defensa José Bayardi debió aceptar que para la próxima Cumbre Iberoamericana, el gobierno deberá salir de apuro a comprar estos radares ya que son una exigencia ineludible de los equipos de seguridad de varios mandatarios extranjeros.

Resulta imperioso que las autoridades asuman lo grave de la situación y tomen medidas para proteger las fronteras y los recursos nacionales antes de que sea tarde.

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