Montevideo lleva décadas arrastrando un problema estructural de limpieza que, lejos de solucionarse, se ha vuelto cada vez más evidente. Las administraciones del Frente Amplio, que han gobernado la Intendencia de Montevideo durante los últimos 35 años, no han logrado implementar soluciones efectivas para mejorar la recolección y disposición de residuos. Frente a esta realidad, el candidato a la Intendencia por la Coalición Republicana, el diputado nacionalista Martín Lema, ha presentado una propuesta ambiciosa, moderna y pragmática que busca transformar radicalmente el sistema de limpieza de la ciudad.
Una constante en todas las fracasadas gestiones municipales desde Tabaré Vázquez a Carolina Cosse ha sido la presentación de “planes integrales de limpieza” que no solo no se han cumplido, sino que, por el contrario, no se han implementado o han resultado en un completo desastre. Ideas tan absurdas como la eliminación de las papeleras en los espacios públicos terminaron en un empeoramiento notable de la limpieza en lugares que ya no se caracterizaban por su limpieza. Así, año tras año nos hemos acostumbrado a que nuestra hermosa ciudad esté cada vez peor, mostrando un abandono que deteriora la calidad de vida de todos sus habitantes.
Una de las novedades más significativas de la incipiente campaña electoral hacia las elecciones de mayo es la propuesta del candidato coalicionista Martín Lema sobre este asunto. La iniciativa que ha presentado es muy clara y plantea un plan “urgente, intensivo e integral” que garantice resultados visibles desde el primer año de gestión. Es urgente porque reconoce el problema como una cuestión no solo estética, sino también sanitaria y ambiental, que debe abordarse con la máxima prioridad. Es intensivo porque prevé la combinación de diferentes sistemas adaptados a la densidad poblacional y las características geográficas de cada zona. Y es integral porque no se limita a la recolección de residuos, sino que abarca aspectos fundamentales como el barrido, la reposición de papeleras y la eliminación de grafitis que afean la ciudad.
Uno de los puntos más innovadores de la propuesta es la implementación de contenedores soterrados con sensores que alertan cuando están llenos, optimizando la frecuencia de recolección y reduciendo los desbordes. Este sistema, que ha demostrado eficacia en otras ciudades del mundo, impediría además el hurgado, contribuyendo a mejorar la higiene y seguridad urbana. A su vez, Lema propone la incorporación de contenedores intradomiciliarios en zonas residenciales, un modelo exitoso en varios departamentos del país, y la modernización de los contenedores con acceso mediante tarjeta con chip, lo que permitiría un mejor control del uso y mantenimiento.
Más allá de la tecnología, la propuesta también pone el foco en la eficiencia y la sostenibilidad del sistema. Lema reconoce que el problema de la disposición final de los residuos sigue sin resolverse y señala la necesidad de revisar el funcionamiento de la usina Felipe Cardoso, un sistema obsoleto que requiere una alternativa viable y moderna.
El plan del candidato nacionalista no solo responde a una necesidad crítica de Montevideo, sino que representa un enfoque innovador y realista, basado en experiencias exitosas a nivel internacional. Durante 35 años, la izquierda ha demostrado su incapacidad para gestionar un problema esencial para la calidad de vida de los montevideanos. Es momento de apostar por un cambio que garantice una ciudad más limpia, ordenada y eficiente.
El desafío es grande, pero la solución está sobre la mesa. Montevideo necesita una gestión que, lejos de excusas y promesas incumplidas, brinde resultados concretos en el corto plazo. La propuesta de Martín Lema es una excelente oportunidad para dar el primer paso hacia una ciudad que finalmente se libere del problema crónico de la basura y recupere el brillo que merece
La iniciativa puede despertar una renovada esperanza entre los montevideanos, quienes pueden ver en este plan una oportunidad real de cambio y progreso. La posibilidad de contar con un sistema de limpieza moderno y eficaz conduce a un renovado optimismo en la ciudadanía, que anhela una ciudad más higiénica y digna. La implementación de soluciones innovadoras y bien planificadas no solo promete resolver un problema histórico, sino también sentar las bases de un Montevideo que deje atrás décadas de decadencia para aspirar a volver a ser la tacita de plata que supo enamorar a sus visitantes y habitantes.