Concluido el mandato del presidente Luis Lacalle Pou, es pertinente hacer un balance de la gestión económica del período 2020-2024. A lo largo de estos cinco años, Uruguay enfrentó desafíos extraordinarios, incluyendo una pandemia global, crisis inflacionarias a nivel mundial y tensiones geopolíticas que afectaron el comercio internacional. Pese a ello, el país logró mantener la estabilidad, mejorar su posición en la región y avanzar en múltiples indicadores económicos claves. Repasemos algunos de esos indicadores en base a información difundida en la red X por el Centro de Estudios para el Desarrollo (CED).
Uno de los aspectos más relevantes de esta administración fue el comportamiento del mercado laboral. Desde 2019, se han creado 107 mil nuevos empleos, lo que ha permitido reducir el desempleo y fortalecer la capacidad adquisitiva de los trabajadores. A su vez, el salario real se ubica un 3% por encima del nivel prepandemia, lo que marca una recuperación en términos de poder de compra para los hogares uruguayos. Un dato clave es que, por primera vez desde 2014, la masa salarial creció tanto por un aumento del empleo como por mejoras en los ingresos, ubicándose un 9% por encima de 2019. Este crecimiento refleja una recuperación económica que ha beneficiado de manera directa a la población.
Otro de los logros destacados ha sido el control de la inflación. En un contexto regional y global donde el aumento de precios se convirtió en un problema persistente, Uruguay ha logrado encauzar su política monetaria con resultados positivos. El país ha cerrado 20 meses consecutivos con una inflación dentro del rango meta del Banco Central, algo inédito desde la implementación del esquema de “inflation targeting”. Este resultado no solo fortalece la confianza en la economía, sino que también contribuye a la previsibilidad y el bienestar de los ciudadanos, ya que permite mantener el poder de compra.
Los ingresos de los hogares también reflejan una evolución favorable. El Ingreso Medio de los Hogares ha superado el nivel prepandemia en un 3,8% en promedio, mientras que la mediana muestra un incremento del 4,6%. Esto indica que el crecimiento de los ingresos ha sido relativamente homogéneo y no solo concentrado en los sectores de mayores recursos. En términos de pobreza, si bien el índice monetario no ha mostrado cambios significativos respecto a 2019, el nuevo índice multidimensional de pobreza refleja una reducción de 2,8 puntos porcentuales, lo que sugiere mejoras en el acceso a bienes y servicios fundamentales.
En el ámbito financiero, Uruguay ha consolidado su reputación como un país confiable y estable. Durante este quinquenio, se convirtió en la nación con menor riesgo país de la región, alcanzando la mejor calificación crediticia de su historia y el menor spread en los mercados internacionales. Este reconocimiento por parte de los inversores es clave para facilitar el acceso a financiamiento en condiciones favorables y refuerza la imagen de Uruguay como un destino seguro para la inversión.
A nivel fiscal, si bien se han registrado mejoras importantes en la institucionalidad del manejo de las cuentas públicas, aún persisten desafíos relevantes. La regla fiscal aprobada en 2020 fue cumplida hasta 2023, aunque en 2024 se registró un incumplimiento, lo que indica que todavía queda trabajo por hacer en términos de consolidación fiscal y control del gasto público. La administración Lacalle Pou ha avanzado en transparencia y responsabilidad fiscal y la administración de Orsi recibe una situación sensiblemente mejor que la que debió afrontar el gobierno que asumió en 2020.
Es importante contextualizar estos logros dentro de un período que estuvo marcado por eventos extraordinarios. La crisis sanitaria global de 2020 representó un desafío sin precedentes. La reactivación económica posterior no fue inmediata ni sencilla, pero los resultados actuales demuestran que la estrategia adoptada logró devolver al país a la senda del crecimiento y la estabilidad.
El balance del período 2020-2024 es claro: el gobierno de Lacalle Pou ha logrado crear empleo, reducir la inflación y mejorar los ingresos de los uruguayos, al tiempo que consolidó la estabilidad macroeconómica del país. En un mundo marcado por la incertidumbre y la volatilidad, Uruguay ha demostrado que es posible mantener un rumbo claro y predecible, generando confianza. El primer gobierno de Luis Lacalle Pou, en consecuencia, deja un país mejor del que encontró y una vara alta de comparación para la nueva administración que se está iniciando.