Más empleo, menor pobreza

El viernes se dio a conocer uno de los datos claves que faltaban para evaluar la gestión de Luis Lacalle Pou; el dato de personas por debajo de la línea de pobreza. Y el dato, finalmente, fue muy positivo no para el gobierno anterior sino para el país, la reducción de la pobreza fue de casi 2 puntos en 2024 respecto al año anterior y esto permite que el quinquenio correspondiente a la administración de la Coalición Republicana termine con medio punto porcentual de personas menos por debajo de la línea de pobreza.

Este nuevo dato es, además, consistente con la notable creación de empleo del quinquenio, con la disminución de la informalidad y con el incremento del salario, las jubilaciones y las pasividades reales. En efecto, se crearon unos 110.000 puestos de trabajo, la informalidad descendió cuatro puntos y el salario real aumentó 3 puntos. Y todo lo anterior pese a la pandemia, un elemento que convenientemente se omite en muchos análisis interesados. El balance por lo tanto es extraordinariamente favorable. Ante un escenario increíblemente adverso, que deparó un comienzo con una recesión brutal y una incertidumbre gigantesca, luego el país no solo se recuperó sino que mejoró sensiblemente respecto al panorama de 2019. Yendo directamente al dato de pobreza, es necesario profundizar en el mismo dado que se ha hecho todo lo posible por entreverar los tantos, lo que a juzgar por varios titulares de prensa los operadores frentistas han logrado.

El dato anual muestra que las personas por debajo de la línea de pobreza en nuestro país en 2019 representaban al 8,8% de la población, mientras que en 2024 representaban al 8,3%. Más impresionante aún es la comparación cuando se toma el segundo semestre de 2019 y se lo compara con el segundo semestre de 2024, vale decir los dos últimos semestres de cada gobierno. En este caso, en la segunda mitad de 2019 el dato que dejó la segunda administración Vázquez fue el 9% mientras que en el segundo semestre de 2024 fue del 7,5%, una disminución de 1,5 puntos porcentuales. Esta diferencia implica que el gobierno de Luis Lacalle Pou culminó su gestión con 50.000 personas que lograron superar su situación de pobreza monetaria en relación a como terminó la última gestión frentista.

Ahora bien, como decía el contador Damiani los números no mienten, los que mienten son los que hacen los números. La pobreza medida como es habitual en nuestro país es contundente, la administración anterior redujo la pobreza en 50.000 personas, pero el Instituto Nacional de Estadísticas, pautando un muy mal comienzo de su nuevo director, decidió entreverar los tantos. No es que se cuestionen los números, pero sí debe cuestionarse la forma en que se presentaron con notorio sesgo partidario en favor del falso relato que quiere instalar el Frente Amplio.

En primer lugar, se decidió postergar la fecha de publicación establecida en el calendario del INE casi 2 meses, sin ninguna justificación convincente, algo absolutamente fuera de lugar. Con los datos del cierre de 2024 a la vista lo que sucedió era evidente; con la metodología habitual los números daban una muy importante reducción de la pobreza durante el gobierno de Lacalle Pou y eso no cerraba con el relato menti-roso del Frente Amplio sobre el aumento de la pobreza. ¿Qué se decidió hacer entonces? Demorar la publicación de los datos, apurar una nueva metodología y publicar dos datos a la vez para confundir a la población.

¿Qué se logró? Que los operadores frentistas largaran la noticia falsa de que aumentó la pobreza, mostrando el dato anterior con la metodología vieja y el nuevo con la metodología nueva. De esa forma, incluso varios medios, se comieron la noticia escandalosa y mentirosa de que la pobreza había aumentado a 17,3%. Este INE alineado a la estrategia del nuevo gobierno en que todos los jerarcas salen con el mismo texto enviado desde la coordinación central de que se encontraron una situación peor que la esperada (solo falta salir a expresarlo el Inumet, pero seguramente no demora) es una pésima noticia para la institucionalidad del país. Al demorar la publicación, apurar una nueva metodología y entreverar los tantos, la nueva dirección del organismo ha dado un paso en falso temerario.

Más allá de esta maniobra la realidad rompe lo ojos con números que no se pueden ocultar. Ya sabíamos que el gobierno de Lacalle Pou creó más de 100.000 empleos aumentando el salario real. Ahora también sabemos que sacó a 50.000 personas de la pobreza.

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