Parece una compulsión incorregible: la de derrochar dineros que no son suyos en espacios en los que no debería involucrarse. Ahora a la presidenta del Senado (y vicepresidenta de la República) se le ocurrió hacer una enorme inversión en los alrededores del Palacio Legislativo, como forma de homenajear los 100 años de la construcción de este noble edificio.
Deberíamos estar curados de espanto. Vimos como siendo presidenta de Antel mandó construir el impresionante Antel Arena, en contra de lo que dicen las propias normas del ente autónomo en cuanto a que no debe invertir en emprendimientos que no son estrictamente de su rubro. Para colmo, la desmedida inversión volcada hacia esa obra tomará mucho tiempo en ser recuperada.
También se la vio al frente de la Intendencia. Su gestión no fue bien evaluada y el derroche fue inmenso, también con recursos que no eran propios. Algo dieron a entender quienes la sucedieron en el cargo, pero como es “compañera” y terminó siendo vicepresidenta, no se animaron a dar detalles al respecto. Algún día quizás se sepa más.
Además de faraónico, el proyecto no convence. Es verdad que desde hace décadas se insinúa en el perímetro del Palacio una parquización que nunca termina de completarse. Pero eso se resuelve de manera muy sencilla y cuyo mayor costo sería el de algunas expropiaciones.
Cosse propone reducir algunas sendas de la circunvalación al Palacio (la avenida de las Leyes) para convertirlos en espacios verdes. No entiende lo que esa circunvalación implica estratégicamente como nudo y punto de encuentro entre varias avenidas y calles que dirigen el tránsito a lugares muy distintos de Montevideo. La avenida del Libertador, Yaguarón, Magallanes, Fernández Crespo, Hocquart, la conexión con el Mercado Agrícola y la avenida San Martín, General Flores y Agraciada, son todas vías que reparten el tránsito a puntos alejados de Montevideo. Reducirla es matar la función imprescindible que cumple esa circunvalación. Y de necesitarse mejoras y correcciones, corresponde a la Intendencia resolver eso.
Ya hay mucho verde en torno al Palacio, solo que está mal presentado. Hay espacios pensados para ser parquizados, pero quedaron en un limbo ya que falta expropiar varias propiedades. Solo una manzana fue completada hace poco y luce bien. Así debería ser el resto del entorno del Palacio. Se trata de la plaza que esté entre la Circunvalación, Madrid y Fernández Crespo. Como contraste hay otra manzana a medio hacer que se ve cuando se llega al Palacio desde Agraciada. Da la vuelta por Colombia, sigue por una calle de apenas una cuadra y completa la vuelta por General César Díaz. Para terminarla habría que expropiar algunas propiedades, varias en estado ruinoso. Hay otras manzanas en similar situación y es eso, no otra cosa, lo que debe terminarse para lucir el entorno del Palacio.
La vicepresidenta quiere hacer varias construcciones nuevas, entre ellas otro anexo, y si bien aún no se sabe dónde lo haría, seguramente sería en los espacios mencionados, pese a que lucirían mejor como parques.
Hay mucha jerga presuntuosa en el proyecto, que por momentos se asemeja a la publicidad de los “amenities” en las modernas torres, hoy tan de moda. Se habla de “proyecto de intervención urbana”, “incorporación de equipamiento urbano y espacios públicos”, la “implantación de un edificio polifuncional” que incluirían “sectores de archivo y dependencias vinculadas a la biblioteca, servicio de vacunatorio, sala de reuniones y espacios de trabajo institucional, áreas de cowork, acceso a servicios de biblioteca, salas de lectura, un centro CAIF, un hogar estudiantil y una plaza pública en su azotea”. Mucha cosa, demasiada.
También propone convertir en peatonal la parte más próxima de la avenida General Flores, iniciativa y tarea que corresponderían a la Intendencia.
General Flores, a partir de las dos facultades y hacia el norte, está necesitando un urgente rescate dado el estado de profunda decadencia en que está. El boom de la construcción que se extiende por buena parte de Montevideo no llegó ahí.
Ni ahí ni alrededor del Palacio que por su sola presencia debería atraer a ese boom inmobiliario. Para eso hay que completar esos “medios parques” mal terminados que rodean al Palacio. Esa es la tarea a realizar, y cuanto antes mejor. No se necesita nada más. Tendrá su costo, pero ciertamente será menor a lo que propone Cosse, siempre soñando proyectos desmesurados. Posibles solo porque no los hace con su dinero.