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Lo que está subyacente

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En la medida que el clima electoral empieza a crecer, algunas cosas se ven con mayor claridad. Una de ellas es que pese al ruido que hacen sus precandidatos, el Frente Amplio no tiene propuestas ni nada para mostrar. Lo único para lo cual parece capacitado es criticar al gobierno y lo hace de tal modo que no puede disimular su frustración de no estar él, en su lugar.

Por el contrario, los partidos de la Coalición Republicana sí tienen mucho que mostrar. Cada candidato de cada partido, intentará marcar su perfil y señalar sus prioridades (ya lo están haciendo) para de ese modo competir fuerte en la interna, pero lo harán sobre la sólida base que deja el gobierno saliente. Hay mucho por hacer, y sobre eso gira el discurso de los precandidatos coalicionistas, pero arrancan con un piso alto y consolidado.

Esto responde a realidades que si bien algunos opositores no quieren reconocer, son evidentes desde hace tiempo. Realidades que tienen que ver con el propio Frente Amplio, y realidades que tienen que ver con la Coalición.

El Frente perdió en 2019 por el desgaste de quince años en el gobierno. No había nuevas ideas que proponer, más allá de reiterar algún logro que pudo tener. El liderazgo tradicional estaba en retirada al culminar su gobierno y no emergió uno nuevo. No contó con un buen candidato presidencial y su mensaje, ya rancio, no conmovió.

Cinco años después, las cosas no han cambiado. Tabaré Vázquez y Danilo Astori ya no están, la influencia de José Mujica es muy relativa. Cada vez que habla llama la atención, sí, pero casi ni le hacen caso.

No hay nuevos líderes. Carolina Cosse y Yamandú Orsi emergen como los precandidatos con más chances de ganar las internas, pero no pasan de ser eso, meros candidatos. Todavía no han mostrado que tienen liderazgo propio, genuino, que son ellos quienes empujan el proceso electoral. Al contrario, por el momento parecen atados a los aparatos políticos que los apoyan, el MPP en el caso de Orsi, el Partido Comunista en el caso de Cosse. No están al frente de esos partidos sino que corren detrás de ellos. Ambos partidos son además, los que marcan la agenda política. Los candidatos simplemente les responden.

Tampoco han surgido figuras relevantes en el Parlamento. La bancada frentista en Diputados es floja. Reacciona, no propone. Y reacciona con argumentos débiles, para colmo.

Es verdad que los otros partidos, al menos en la Cámara Baja, tampoco tienen mucho para mostrar. Pero sus figuras más relevantes están en el Senado y en los ministerios. Y vaya si algunos tienen peso. El Frente sin embargo, lo único que puede exhibir es esa camada joven, pero de poco vuelo, que actúa desde sus bancas.

Es importante entonces evaluar esos elementos para entender que más allá de las encuestas, las cosas no están tan claras. Sigue el esquema de un país partido al medio que se corre hacia un lado o hacia el otro por escasos puntos y según lo que la coyuntura indica.

Pero un Frente Amplio sin propuestas y contrario a todo lo que hace el gobierno, incluso contra medidas ineludibles como es la reforma jubilatoria, un Frente que carece de liderazgos en la primera línea y también en las líneas intermedias, y un Frente que radicalizó sus posturas y está dominado por dos sectores fuertemente ideologizados y de ultraizquierda, no se las verá fácil para remontar esta elección.

Por otra parte, en filas coalicionistas no solo se observa la decidida intención de mantener esa coalición sino que los partidos saben que su gente está firme detrás de ellos. No hay hacia los socios de la Coalición una adhesión resignada, culposa y distante. Basta mirar las redes, ver de qué habla la gente en sus reuniones familiares, en los cafés, en los encuentros de camaradería entre gente que trabaja en un mismo lugar, para ver la convicción con que tanta gente defiende lo actuado y adhiere a sus partidos (o a la Coalición genéricamente) en la esperanza de volver a ganar.

Estos partidos “tradicionales” no son los de los años 90 que ganaban elecciones porque la gente sentía que no tenía mejor alternativa, y las fueron perdiendo a medida que la gente encontró en el Frente lo que creía buscar.

Ahora, la Coalición Republicana es la alternativa para mucha gente, una alternativa a la que adhiere con entusiasmo porque siente que ella respondió.

Importa tener esto en cuenta, porque es el factor que está por debajo de las encuestas, subyacente y presente, y eso se irá viendo a lo largo del proceso electoral.

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