La polémica por TV Ciudad

En este abúlico febrero, y con la sociedad agotada de debates políticos, ha vuelto a titulares una polémica tan vieja como apasionada. El candidato a la intendencia de Montevideo por el Partido Nacional, Martín Lema, afirmó que de llegar al palacio municipal, ordenará el cierre de TV Ciudad, el canal desarrollado por las administraciones frenteamplistas en la capital.

Se trata de un tema que genera ronchas, ya que esa señal, que comenzó como una propuesta cultural refinada y ambiciosa, se ha ido convirtiendo con el tiempo en un foco de promoción desembozada del discurso frenteamplista. Así como una especie de seguro de desempleo dorado, para figuras televisivas cuyo principal talento es hacer sonar el bombo frentista sin tregua.

Para empezar hay que decir que como estrategia electoral, lo de Lema es acertado. Tras el resultado de la elección nacional, nos guste más o menos, ha quedado en claro que los discursos tibiones y conciliadores, no funcionan a la hora de confrontar ideológicamente con el Frente Amplio. De nuevo, para bien o para mal, queda claro que la sociedad no premia con su voto a los discursos constructivos o de ambiciosos proyectos nacionales de largo plazo. Por el contrario, premió al partido que desarrolló la oposición más ruin y confrontativa en décadas en el país. La política es en esencia una actividad competitiva, y Lema parece haber entendido ese mensaje de las urnas.

Si hay alguien que no puede quejarse de esto, es el FA, que galardonó a Fernando Pereira, el que organizó un caceroleo a los 15 días de asumido el gobierno de Lacalle Pou, con la presidencia del partido.

También acierta Lema con el tema que elige poner sobre la mesa. TV Ciudad es un proyecto de costo faraónico para nuestros estándares, que no tiene ninguna relación con los cometidos constitucionales que debe tener una autoridad municipal, y tiene un mensaje tan sectario y chocante, que marca claramente una frontera en el panorama político.

Pero además, la inversión millonaria que insume este canal deja en evidencia mejor que nada la hipocresía y doble discurso que manejan las autoridades frentistas en la capital. Mientras denuncian un “ahogo financiero” de parte del gobierno central, mientras afirman no contar con recursos para prestar de forma mínimamente competente los servicios básicos como la limpieza, el transporte público, la vialidad, o el estado de los espacios públicos, destinan más de 35 millones de dólares en cada período a financiar un producto cuyo principal fin es la propaganda política del Frente Amplio.

Alcanza además ver la reacción de algunos de sus jerarcas ante la propuesta de Lema para entender tanto la pertinencia de poner el tema en agenda, como la capacidad y competencia de esos jerarcas.

Insultos, agravios, camiseteo partidista, es todo lo que han hecho estos jerarcas para defender su gestión. Incluso uno de ellos, llegó a calificar de antidemocrático el planteo del candidato blanco.

Esto cuando lo verdaderamente antidemocrático es manejar un canal financiado por todos los contribuyentes para convertirlo en un panfleto a favor de un partido político. U organizar supuestos programas “periodísticos”, donde todas las voces representan siempre, de forma monolítica e implacable, la visión ideológica de quienes votan al Frente Amplio.

Casi tan asombroso como eso, es que estos jerarcas parecen tan entumecidos por su propia propaganda, que ni siquiera parecen darse cuenta del problema. Y alguno ha llegado a decir que los programas “flechados” serían pocos (¿según quién?), o que un estudio de la Facultad de Comunicación de la Universidad de la República mostró que en las elecciones hubo una inclinación hacia el gobierno de Coalición. Imagínese qué tan equilibrado y razonable habrá sido el estudio de esa equilibrada y razonable escuela estatal. Donde, de paso, ocurre lo mismo que en TV Ciudad: un grupito de gente que se apropia de una institución financiada con dinero público, para convertirla en una usina de propaganda para un partido político.

Y si para muestra alcanza un botón, se puede señalar que tras la salida de dos directores de informativos denunciando injerencias políticas, pese a ser notorios militantes del Frente Amplio, el canal decidió poner a cargo de los mismos a dos delegados sindicales.

Montevideo no necesita otro foco de propaganda frentista y la capital tiene muchas urgencias y carencias, que se resolverían con ese dinero. Elementos más que suficientes para apoyar la propuesta de Martín Lema de cerrar esa señal.

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