Escuchar las entrevistas que los recientes proclamados candidatos a la Intendencia de Montevideo por el Frente Amplio da escalofríos. Sin que se les mueva una ceja, repiten exactamente lo mismo que decían hace cinco, diez y quince 15 años.
“No podemos desconocer cómo el FA cambió Montevideo”, “el gran desafío para Montevideo hoy es pensar cómo debe ser la ciudad en el siglo XXI.” “Ahora, Montevideo tiene que ir más allá de la gestión.” “Necesitamos un cambio cultural en cuanto a la basura”. Esto es casi calcado lo que están diciendo Bergara, Piñeiro y Schelotto. Pero estrictamente son palabras de Carolina Cosse en enero de 2025, cuando se convertía de candidata fallida a la Presidencia a candidata a intendente.
Es insólito que el FA no se dé cuenta en el loop que nos tiene a los montevideanos. Cada cinco años aparece un candidato que primero propone una épica berreta de cómo el FA cambió Montevideo de 1989 para acá. ¿Nada mejor tienen para decir que manipulan así? Claro que cambió Montevideo, todo cambió, cambió el mundo. Es bueno recordarles que cuando ganó Tabaré Vázquez por primera vez el muro de Berlín había caído hace 15 días y ellos seguían defendiendo a la URSS como proyecto viable.
Si tuvieran un mínimo de honestidad intelectual nos propondrían comparar cómo evolucionó en estos 35 años Montevideo en comparación a cómo lo hicieron Buenos Aires, Curitiba o Medellín. O mejor, comparemos cómo evolucionó Montevideo y como lo hizo Punta del Este o Colonia del Sacramento.
Es tan claro que nada va a cambiar, que ni programa ya tienen. Al igual que en la elección nacional de 2024 no ponen ningún programa en la mesa. Ya nada queda de aquel cuento de que el programa estaba antes que los nombres.
Lo único que les importa es la cuota de poder. Cambiar un poquito para que nada cambie. Empecemos por el favorito Mario Bergara. Uno más que recicla su carrera de fracasado candidato presidencia a candidatos a intendente. Nunca se interesó en la ciudad hasta ahora y si es electo y el FA tiene chances para 2029, en cuatro años lanzará su candidatura y se olvidará de Montevideo tal como hicieron Cosse y Daniel Martínez. Es que para la primera plana del FA Montevideo no es más que un trampolín político.
Piñeiro, la joven bióloga gerente de Ambiente en esta Intendencia nos propone algo muy novedoso: “una revolución cultural en la gestión de los residuos”. Lo mismo que nos dijo Cosse hace cinco años, claro que ni una pista de ideas más concretas. Es claro que las encuestas muestran una brutal insatisfacción con la gestión de los residuos y salen a coro a repetir esto.
Finalmente el menos conocido, el exdecano de la Facultad de Arquitectura Salvador Schelotto. A su favor es el único que no tiene chance de usar esto como trampolín político. Pero no se confundan con este académico bohemio que ama la ciudad. Rascando un poquito se va cualquier atisbo de frescura y nos encontramos la caricatura progre en su máximo esplendor.
Además de seguir con la tradicional cantinela del cambio cultural en limpieza, dejó claro lo dogmática de su mirada política. Consultado del éxito de los blancos en el interior contestó “(...) Antía en Maldonado es exitoso. ¿A qué costo? Una política clientelar de cooptación de los medios de comunicación, de cooptación de las instituciones sociales. Ese es el modelo del ingreso masivo a dedo a la función pública, dependiendo cada vez más de las transferencias nacionales”.
Es lógico que un frenteamplista montevideano deba mentir así para poder caminar por Maldonado sin que le dé vergüenza. En Maldonado el Frente Amplio gobernó desde 2005 a 2015, en plena bonanza manejó todos los recursos del Estado nacional y departamental. En esas condiciones fue que perdió con Antía la elección; perdieron contra un candidato a la intemperie. Pero Schelotto además muestra su fatal ignorancia: Maldonado depende cada vez menos de transferencias nacionales, el crecimiento económico enorme del departamento le provee de una gran cantidad de recursos que se ven en obras y políticas sociales. El Frente Amplio ya gobernó en diez departamentos y en ocho de ellos perdió desde el gobierno. Un poquito de humildad no estaría mal.
Vergüenza propia da ver cómo tenemos a Montevideo, y vergüenza ajena escuchar a los candidatos del Frente Amplio repetir los mismos versos elección tras elección. Luego de conocer a los tres candidatos del Frente Amplio lo único claro es que si gana el FA pierde Montevideo.