Jorge W. Álvarez | Montevideo
@|A estar a la abundante información que circula respecto de la instalación del nuevo gobierno, todo induce a pensar que el Ejecutivo funcionará en la modalidad “Consejo de Ministros”. Es decir, en la forma colegiada, sobreponiéndose a la unipersonal del “Presidente de la República”.
Esta modalidad pareciera ser una nota distintiva de los gobiernos del FA, inaugurada por Tabaré Vázquez en su primera presidencia y repetida luego en las siguientes del mismo Vázquez y de Mujica cuando funcionaba a fecha cierta, al caso los lunes. Lo cual no deja de provocar cierta perplejidad cuando se la compara con sus precedentes históricos, decididamente unipersonales.
La Constitución es algo confusa en cuanto a delinear la prevalencia de una opción sobre la otra, aunque en algunas normas se perfila cierta preferencia por un Ejecutivo unipersonal. Precisamente, antes de los gobierno del FA, el Presidente de la República siempre actuó despachando sus asuntos con el ministro del ramo, caso de Sanguinetti, Lacalle Herrera, Batlle y Lacalle Pou, por referir solo los últimos. Le llamaríamos, en términos simples, presidencialismo puro.
Naturalmente, en esto cuentan los temperamentos. Los decididos y seguros de sí mismos y los espíritus medrosos que no arriesgan sin el respaldo del número. El actuar colectivo diluye responsabilidades en el grupo en tanto que las decisiones se imputan al Consejo, con el consiguiente alivio en el orden personal. Más aun, cuando los elegidos pintan como debutantes, diríamos coloquialmente hablando.
Avizorando un tanto lo que vendría, todo hace suponer que el futuro Consejo de Ministros funcionaría con platea ya que, además de subsecretarios, contaría con la presencia sin voto de otros jerarcas administrativos, propia de esa tendencia a la expansión social que pregonan el partido de gobierno y que se condensa en una palabra mágica: diálogo. Lo cual ambienta la posibilidad de convertirlo en una especie de totum revolutum, donde la figura del presidente pierda su individualidad y naufrague. O por lo menos, flote.