Demócrata fiel | Montevideo
@|En los últimos días se han hecho públicos actos de violencia sindical todavía más reprobables de los habituales.
En particular, han sido puestos a consideración de la ciudadanía:
1) La colocación de una bomba de humo en el interior del edificio de OSE.
2) La acción de ataque físico e insultos a obreros de la construcción en Maldonado por parte de los sindicatos respectivos.
En el primer caso, se intentó evitar la apertura de una licitación pública prevista por el organismo. En la segunda situación, se procuró impedir que quienes deseaban trabajar lo hicieran.
O sea, son atentados contra las libertades generales e incumplimiento notorio de las leyes vigentes.
Todo esto ocurre en un marco repetido de ocupaciones ilegales de lugares de trabajo en diversas áreas de actividad, reiteración de paros como única forma de actuación sindical, detención de la operativa del puerto de Montevideo, problemas de abastecimiento en la planta de Ancap de La Tablada, cortes de suministros en la industria láctea, etc.
Estos hechos hacen recordar la forma de generar desestabilización que actores provenientes de los mismos sectores provocaron en la década del 60´ y que finalmente terminaron en el golpe de Estado.
Parece que algunos pretenden “tirar abajo” la democracia a como dé lugar, no respetando las reglas republicanas ni la opinión de la ciudadanía en general.
Y hay partidos políticos que “fogonean” y pretenden justificar estos atentados. Se requiere otro nivel de enfoque de los desencuentros entre distintos actores de la sociedad.