El Ciudadano | Montevideo
@|Juan y María, sí, vos, la pareja de siempre, la que labura de lunes a lunes, la que cría hijos en Montevideo o en el interior, la que llega cansada a casa y se pregunta por qué todo cuesta más y se siente menos seguro.
Esta carta es para ustedes, no para los políticos de traje ni para los que viven de discursos, es para los uruguayos de verdad, los que pagan impuestos con sudor y no duermen tranquilos por la inseguridad.
Basta de vueltas, tus enemigos son mis enemigos, y los nombro sin anestesia.
El narco y la delincuencia que nos quitan la paz, en tu barrio de Montevideo o en la frontera del norte, las rapiñas, los tiros y las bandas ya no son noticia: son rutina. Casi la mitad de los uruguayos lo pone como el peor problema.
Mi posición es guerra sin cuartel, constitucional y efectiva; allanamientos rápidos, penas duras sin salidas tempranas, decomiso total de bienes narco, más policías en la calle y prevención real para que ningún pibe caiga.
No copio ciegamente; adapto con sentido común uruguayo, firmeza sin violar derechos.
La burocracia y los impuestos que nos asfixian el bolsillo; querés abrir un kiosco o un taller en el interior y te ahogan con trámites eternos y cargas fiscales que matan el empleo.
El crecimiento sigue tibio mientras el pan y la carne suben sin parar.
Solución clara: cortar regulaciones inútiles a la mitad, aprobación automática de pymes en días, incentivos fiscales más fuertes en el interior para equilibrar el país.
Menos Estado obeso, más libertad para que Juan y María prosperen.
La corrupción que nos roba lo nuestro. Cada peso malgastado en contratos turbios o servicios ineficientes es plata que falta en tu mesa o en la escuela de tus hijos; caímos en índices de confianza.
Mi declaración es auditorías independientes obligatorias, leyes con castigo real y transparencia total, no más impunidad.
Juan y María, estos enemigos no son de un partido, son de todos nosotros por tolerarlos tanto tiempo.
No vengo con ideologías ni promesas locas, vengo con sentido común, soluciones concretas, medibles, adaptadas a Montevideo y al interior.
No divido; uno a los uruguayos de bien contra lo que nos destruye.
Tus enemigos son mis enemigos. Uruguay merece que vuelvan a dormir tranquilos, que el sueldo alcance y que los pibes tengan futuro.