Enrique Rotemberg | Montevideo
@|Remontándome al primer ser en la tierra que se apartó del politeísmo para profesar la fe en un único Dios, el patriarca Abraham; su vida transcurrió en Beer Sheva, una ciudad en el desierto del Néguev al sur de Israel. Su tumba está muy próxima, en la ciudad de Hebrón, donde él compró la Cueva de los Patriarcas para su entierro, el de su esposa Sara, su hijo Isaac, su nieto Jacob y sus respectivas esposas Rebeca y Lea. La tumba de Raquel, segunda esposa de Jacob, es otro sitio de peregrinación próximo a la ciudad de Belén, donde fue sepultada por Jacob tras fallecer en el parto de Benjamín. Los doce hijos de Jacob concebidos con sus dos esposas y dos concubinas son los patriarcas de las doce tribus de Israel.
Abraham tuvo un hijo previamente de nombre Ismael con su sierva Agar, a solicitud de su esposa Sara, quien no los podía concebir hasta el posterior nacimiento de Isaac. Por rivalidad entre ambas y desprecios de Agar y su hijo Ismael hacia Sara e Isaac, fueron exiliados por Abraham aunque también rogó a Dios para que al igual que Isaac, Ismael tuviera una larga descendencia. De ahí el origen de los pueblos musulmán y judío en la “Tierra de Canaán” o “Tierra de Israel”, conocida como “Tierra santa o tierra prometida”. Es también un sitio sagrado para el cristianismo porque allí vivió Jesús de Nazaret, nacido en Belén y muerto crucificado en Jerusalén, donde se encuentra su sepultura en la Basílica del Santo Sepulcro.
La atención mundial a lo que acontece en Medio Oriente no es casual. Lo que ocurre en esa región con tantas referencias bíblicas nos afecta a todos, en especial a judíos, musulmanes y cristianos. Por eso nos duele la muerte, la destrucción y la incertidumbre de lo que pueda ocurrir.
Para terminar hago pública una reflexión: todos los seres civilizados que tengamos interés de vivir en paz, debemos preservar las reliquias que son patrimonio de la humanidad y no de un país, un gobierno de turno o una “generación de Iluminados”; y promover el turismo social, cultural y/o religioso, sin riesgo a ser víctimas de atentados al recorrer esos lugares sagrados. Deberíamos abstenernos de la práctica y difusión del antisemitismo, el antisionismo y el rechazo a quienes profesan sanamente el islamismo y no se arrodillan a rezar junto a mujeres capturadas de forma violenta, violadas o asesinadas, como si ese hecho los eximiera de culpa.
En cambio, quienes fueron capaces de idear, financiar y cometer los hechos aberrantes del 7 de octubre de 2023, en momentos donde se estaban normalizando las relaciones en los denominados “Acuerdos de Abraham” entre países árabes e Israel, merecen la máxima condena y repudio internacional, sin atenuantes. La respuesta de Israel provocada por el grupo terrorista Hamás y sus aliados es un enérgico “Nunca más”.
No es así como se va a crear un estado Palestino vecino a Israel, tantas veces rechazado por los propios interesados.