Un vecino | Montevideo
@|No es una más de las vías de tránsito de la ciudad. En ella se congregan espontáneamente sus habitantes cuando algún evento importante merece el festejo colectivo. En esas circunstancias se dan cita sin distinción alguna, ni económica, racial, ni de género, ya que todos están motivados por algo que les es común. Y, el lugar que eligen, para dar rienda suelta a su alegría es, precisamente, la principal avenida de la capital. Por eso ella constituye una verdadera alegoría.
En su tramo final, llegando al Bvar. Artigas se aprecia la magnificencia del Obelisco. Es allí, en un cantero central donde lucen distintas especies de arbustos que le dan al lugar ese toque único del que solo son capaces de dar las plantas. Pues todo eso se acabó. Iniciaron la construcción de la bicisenda eliminando el cantero central y todas las plantas ornamentales que en él lucían.
¿Por qué se hace? ¿Acaso existe alguna necesidad de reservar para los ciclistas ese privilegiado lugar? ¿Cuántos serán quienes usarán ese espacio? No se sabe. Lo que sí hoy es comprobable es que casi nadie circula en bicicleta por 18 de Julio.
Además, según ha trascendido, la circulación para el resto de los vehículos, automóviles y unidades del transporte colectivo de pasajeros dispondrán de las tres sendas, igual que ahora, para ir hacia el Centro. Pero, para circular en sentido contrario, esto es de oeste a este, solamente podrán hacerlo por dos sendas, ya que el ancho de la ciclovía así lo determina.
Precisamente, es a las horas de salida de las actividades que se cumplen en el Centro, cuando mayor fluidez en el tránsito se necesita.
Con esta disminución de sendas los atoramientos de vehículos que ahora se producen para salir del Centro en las horas pico, aumentarán sensiblemente provocando demoras a los pasajeros y mayor contaminación ambiental.
Por lo tanto, la única explicación para que se realice esta obra es el afán de protagonismo que tiene la titular de la Intendencia, exacerbado por su notorio propósito electoral.