Vecino de Pocitos | Montevideo
@|En la esquina de una avenida de Pocitos se encontraba un bar emblemático. Personas de distintas edades acudían en la noche a charlar y a disfrutar de las famosas picadas, regadas por tragos a su elección. Había dos tipos de parroquianos: los que preferían las mesas y los que pasaban las horas acodados a la barra. Al último grupo pertenecían unos muchachos; aunque jóvenes, eran habitués de tiempo.
El cantinero era un gallego que ya conocía la preferencia de ellos por el whisky y les servía vasos generosos apenas llegaban. De vez en cuando, con su acento gallego ya algo “uruguayizado”, metía una baza en la conversación.
No sé porqué hay una anécdota que me viene rondando en la cabeza hace unos días. Se trata de Pedrito. A algunos el alcohol los hace más desinhibidos, otros se ponen agresivos, melosos, nostálgicos, alegres, tristes… Pedrito era de borrachera triste. No había noche de boliche en que no terminara en un en mar de lágrimas. Sin embargo, una vez Pedrito tomó y tomó y, mientras todos esperaban el llanto, éste no sobrevino. El gallego se esmeró un poco más en la servida, mientras cruzaba una mirada pícara con los otros muchachos. No hubo caso. Pedrito, seco como el desierto. Al final, viendo que llegaba la hora de cierre, el gallego miró fijo a Pedrito y le dijo: “¿Hoy no vai llorá?”
Creo que ahora estoy viendo porqué esta vieja historia viene a cuento. Lejos de ser algo cómico, lo que pasa hoy es muy serio. Hoy se trata del agua que en algunos barrios sale marrón y con mal olor. No sale como en en la peor sequía que pasamos en el gobierno anterior: apenas algo salina. No. Sale agua que ni siquiera parece potable. ¿Qué se hace?
Entonces, Sra. Cosse, usted que vertió lágrimas en los medios por las supuestas “embarazadas que gestarían niños deformes”, usted que estaba tan afectada por las medidas del gobierno anterior; ahora, tomando las palabras del gallego, le pregunto: ¿hoy no va a llorar?