Email: ecos@elpais.com.uy Teléfono: 2908 0911 Correo: Zelmar Michelini 1287, CP.11100.

El circo de Canelones

El Ciudadano | Montevideo
@|Pan y música para tapear la miseria.

En un país donde la pobreza extrema se expande como una plaga silenciosa, con asentamientos irregulares multiplicándose en las periferias de Canelones y niños desamparados vagando por “zonas rojas” cada vez más peligrosas, la Intendencia Municipal decide invertir millones en un festival musical gratuito.

Canelones Suena Bien 2026. ¿Gratis? ¡Qué ilusión!

Como bien denuncia un contribuyente harto en redes sociales, el evento ya acumula gastos reportados de $13.503.539, y eso que “todavía le queda mucho”.

No es gratis; es financiado con los impuestos de los ciudadanos que claman por saneamiento básico, calles asfaltadas y seguridad, no por pogos playeros y artistas “amigos” que cobran fortunas del erario público.

Este espectáculo en Atlántida, con su rambla iluminada y escenario frente al mar, se presenta como una “inversión cultural y turística” por el Intendente Legnani y su equipo, pero detrás de la fachada de unidad generacional y democratización del arte, late un populismo rancio que prioriza el “circo” sobre el pan real.

Artistas icónicos como La Vela Puerca, Buitres o Rubén Rada, sin duda talentosos, facturan cachets millonarios, mientras los proveedores de infraestructura, sonido y luces, muchos sospechosamente recurrentes y adjudicados “a dedo” sin licitaciones transparentes, engordan sus bolsillos con sobreprecios brutales. ¿Amigos del poder?

Claro que sí; es el clásico clientelismo uruguayo, donde los cercanos al Frente Amplio se benefician de contratos opacos, dejando a los verdaderos necesitados en la intemperie.

Y no olvidemos los famosos vouchers gastronómicos de $500, supuestamente para incentivar el turismo y el consumo local.

¿Quiénes los cobran?

Turistas que se hospedan dos noches o más en establecimientos adheridos (un bonito gesto para hoteleros aliados), pero en la práctica, muchos terminan en manos de “amigos” que extienden su estadía veraniega a costa del contribuyente. Mientras tanto, la feria de emprendedores y gastronómicos, con sus más de 60 puestos, genera expectativas que se desinflan como globos pinchados.

Fuentes oficiales alardean de “alta rotación” y “derrame económico”, pero la realidad es cruda, asistentes en su mayoría no consumen más que el espectáculo gratis, dejando a artesanos y food trucks con ventas mínimas que no cubren ni el esfuerzo.

¿Récord de 60.000 personas el jueves?

Cifras infladas por partes oficiales, como tantas veces en eventos populistas, para justificar el despilfarro; un vecino lo resume perfecto, la Intendencia gasta “más de 20 millones de pesos en este circo”, en vez de invertir en limpieza e infraestructura que los canarios realmente necesitan.

Peor aún, este festival se erige como un monumento al desatino presupuestario. Mientras bailan al ritmo de rock uruguayo, pasamos frente a familias en la miseria, una pareja con un niño empujando una heladera de espuma, vendiendo “Cerveza fría” con un cartel de ilusiones rotas.

Esa frialdad es la del populismo sordo de una Intendencia que ignora el grito de la realidad; Canelones tiene calles sin asfaltar, barrios sin saneamiento y agua que sale “color sopa” para los vecinos, como denuncia otro ciudadano indignado.

¿Prioridades?

Ninguna; los artistas millonarios cobran de impuestos robados a “niños pobres y personas sin saneamiento”, convirtiendo el evento en un “pan y circo” inmoral que legaliza el robo estatal.

La publicidad masiva y la expectativa inflada solo agravan la decepción, se vende como un éxito turístico que “extiende la temporada”, pero termina siendo una pérdida neta para una comuna endeudada, que dilapida recursos en fiestas para elites culturales mientras la pobreza extrema crece.

Basta ya de este circo clientelista, Uruguay necesita Intendentes con oídos para la realidad, no para los aplausos efímeros. Prioricemos asentamientos dignos, zonas seguras y niños protegidos, no vouchers para amigos.

El populismo suena bien en campaña, pero apesta a hipocresía en la práctica.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar