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Adiós al progresismo...

Carlos Asecas | Montevideo
@|Cuando en julio de 1990 Lula y Fidel Castro crearon el Foro de San Pablo, tenía un fin principal: presentar las ideas de izquierda como progresistas, en virtud que las mismas no habían quedado muy bien vistas con la caída del Muro de Berlín, que mostraba una decadencia total y miseria en todos los países detrás del muro y dejaba al capitalismo como ideología triunfante. Además, la imagen del fracaso de la revolución cubana no ayudaba.

Este foro también fue creado para que se reunieran los dirigentes de izquierda y allí planificar cómo lograr desestabilizar a gobiernos latinoamericanos que no fueran afines a sus macabras ideas.

En cada reunión se evaluaría la situación y se pondrían en marcha acciones con el apoyo de grupos afines (ong, organizaciones sociales, sindicatos, partidos políticos afines) para lograr que dirigentes izquierdistas accedieran al poder, sin importar los métodos a utilizar.

Obviamente que la lucha armada había sido descartada en virtud del fracaso que en la década del 60 y 70, distintos grupos subversivos lo habían intentado en varios países latinoamericanos, con el apoyo logístico y de entrenamiento por parte de Fidel Castro y la ETA de España.

Para poner en marcha todo esto, era necesario invertir mucho dinero. Ese no era el problema porque la corrupción imperaba y presidentes como Hugo Chávez y Néstor Kirchner podían traer valijas llenas de dólares.

Por suerte parecería que los pobladores latinoamericanos han despertado y se han dado cuenta que el progresismo es una farsa sustentada en un montón de mentiras.

Diversos dirigentes progresistas han sido tan caraduras en sus declaraciones, que ya era tiempo que la gente las tuvieran en cuenta.

Tenemos el caso de López Obrador, Hugo Chávez, Gustavo Petro, cuando a viva voz declaraban que a los pobres había que mantenerlos pobres para que los siguieran votando, sin permitir que avanzaran socialmente pues de esa manera razonarían y no los volverían a votar.

Eso sí, había que mantenerlos con esperanza (mentirles), algo que han repetido en distintos países y hay que reconocer que son expertos en lograr que algunos se las crean.

Todas estas técnicas venían establecidas desde el Foro de San Pablo y eran aplicadas por los dirigentes zurdos.

Por suerte eso tuvo un límite y desaparecieron figuras como Petro en Colombia, Boric en Chile y Evo Morales, requerido por la justicia y escondido en una región de Bolivia. Está protegido por grupos de mineros y cocaleros que son engañados hábilmente debido a su restringido nivel intelectual. No nos olvidemos de Rafael Correa requerido en Ecuador por corrupción y que para evadir la justicia se escapó a Bélgica donde vive escondido y sólo viaja a países que son afines a sus idea.

Casi todos los progresistas que han resultado perdedores, han reconocido los resultados. El único que aún demuestra que la izquierda adora el sillón es Gustavo Petro, que ha declarado que no reconoce el resultado y que la presidencia le corresponde a Iván Cepeda.

No se puede esperar otra cosa del fracaso progresista; sólo miseria y corrupción.

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