Penosa jornada

RICARDO REILLY SALAVERRY

La historia de los Estados nacionales enseña que se han consolidando durante los últimos 400 años, luchando por su afirmación nacional y su independencia del colonialismo y de poderes extraños, muchas veces encubiertos tras la pantalla de sacros organismos internacionales que esconden aviesas intenciones.

Escribiré las próximas líneas como oriental y uruguayo, como artiguista y blanco, como republicano y demócrata, como nacionalista, herrerista, y liberal, como ciudadano del común, de a pie, que con acierto o error pero siempre con honestidad, ha jugado siempre su opinión y conducta en lo que cree y piensa es mejor para su patria, su gente, para los suyos y para sí mismo. Sin portar otra arma como no sea la de las convicciones.

Ellos, los tupamaros y adláteres -que se supone- administran el destino nacional, vienen de pedir perdón "al poeta Gelman" y su nieta, cumpliendo el mandato de una oscura congregación de sabios juristas de la Organización de Estados Americanos.

Los principios de no intervención y de autodeterminación de los pueblos, ultrajados son cita insoslayable ante hechos como el comentado. Por otra parte, los integrantes de organizaciones que practicaron el terrorismo, aunque hayan llegado al gobierno por el voto popular, ¿con qué autoridad se arrogan ignorar tales máximas, sin consultar a todos los demás partidos y dirigentes, siendo que lo que en el papelón universal la que ha quedado malherida es la Nación en su totalidad?

Además, es un principio de Derecho penal básico que los responsables de los crímenes no son los Estados, sino sus autores personales ¿y qué tienen que ver los ciudadanos y las generaciones presentes con lo que ocurrió 40 años atrás, sin consentimiento ni legitimidad democrática, como no sea tener que pagar impuestos para indemnizaciones promovidas por abogados buitres?

Finalmente dos palabras sobre "el poeta". El señor Juan Gelman fue integrante de un grupo terrorista de la peor calaña, los montoneros. Como tal participó de las acciones violatorias de los derechos humanos más aberrantes que se puedan concebir. Tiene dos hijos desaparecidos. Una hija desaparecida es madre de su nieta aparecida ya mayor en Uruguay, a la que concibió cuando estaba en plena acción delictiva.

Todas las alternativas de estos hechos, como todas las que generaron las minorías de iluminados que querían imponer por estos lares tiranías castristas, son dramáticos, lamentables y dolorosos. Pero, no son fruto de un accidente de la naturaleza.

Por lo demás, desde 1975 en adelante, "al poeta" le encomendaron sus pares montoneros encargarse de la denuncia internacional de las violaciones de derechos humanos que se registraban en Argentina.

Es un avezado especialista en el cabildeo de estos temas caros a las organizaciones terroristas. Arte que usó contra nuestra patria.

Terminaré con expresiones de Luis Alberto de Herrera, siempre actuales: "En materia internacional está de moda el supranacionalismo", que "hace obligatorio aceptar la limitación de la soberanía" llegándose a afirmar "la criminalidad de los nacionalismos. Y nosotros afirmamos que lo criminal es el desmembramiento de la soberanía... esa serie de concesiones que nos van a dejar sin otra realidad que la de poder cantar el himno o izar la bandera". En esto están ellos.

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