México

THOMAS L. FRIEDMAN

Mi visita a México me recordó una de mis citas favoritas de mis días en Beirut. Fue cuando una camarera les preguntó a sus comensales durante la guerra civil: "¿Les gustaría comer ahora o esperar el cese al fuego?" Una de las lecciones tanto de México como de Líbano es cuán irreprimible es el espíritu humano, que sin consideración de cuán violento se vuelva un país, la gente se adaptará y correrá riesgos para innovar, ir a la escuela o divertirse. Esa es una razón clave por la cual México está haciendo algo similar a un regreso en últimas fechas. No está en claro si logrará regresar de una manera sostenible. México aún tiene enormes problemas: sofocantes monopolios en energía, telecomunicaciones y medios de comunicación; un débil sistema educativo hasta el bachillerato; cárteles violentos; y Policía y Poder Judicial corruptos. Juntos, mantendrán las perspectivas de México obstruidas si no se resuelven, pese al espíritu humano.

Dicho eso, es de utilidad ver lo que México ha hecho bien, pese a sus problemas. Las primeras dos cosas tuvieron que ver con acciones del gobierno: mejor educación superior y política macroeconómica. La tercera ocurrió de manera natural. Es cuando una masa crítica de juventud "sencillamente no se entera"; no se entera de que el gobierno es un caos o que China va a comerse su almuerzo o que las calles son demasiado peligrosas. Más bien, aprovechan la manera en que Internet y la globalización promueven el poder individual y oportunidades.

Con base en el Banco Interamericano de Desarrollo y pese a la debilidad de México en la educación hasta el bachillerato, en los últimos 10 años, México duplicó el número de instituciones públicas de educación en nivel preparatoria, y muchas están dedicadas a ciencia y tecnología. Actualmente se gradúan de ahí muchos más ingenieros. El 19 de septiembre, el diario The Financial Times informó que "con base en Unesco, el número de ingenieros, arquitectos y otros en disciplinas relacionadas con la manufactura que se gradúan en universidades mexicanas ha subido de casi 0.4 por cada 1,000 personas en 1999 a más de 0.8. Esa es una de las razones por las cuales México se convirtió en 2012 en uno de los mayores exportadores de servicios de tecnología informática en el mundo.

En cuanto a la economía, Richard Fisher, el presidente del Banco de la Reserva Federal de Dallas, lo resumió en un discurso del 2 de noviembre, cuando dijo de México: "Entre 1975 y 2000, hubo una crisis tras otra: en 1976, 1982, 1985-88 y 1994". Pero, gracias a una serie de reformas monetarias y fiscales, argumentó Fisher, los signos vitales de la economía mexicana se ven mucho más saludables.

En cuanto a la generación "solo hazlo" de México, yo lo diría así: Monterrey tiene decenas de miles de pobres viviendo en caseríos miserables. Han estado ahí por décadas. Sin embargo, lo nuevo es que esta ciudad, el Silicon Valley de México, ahora también tiene una masa crítica de jóvenes, confiados innovadores intentando resolver los problemas de México, apalancando tecnología y globalización. Conocí a unos cuantos de ellos: estaba Raúl Maldonado, fundador de Enova, que ha creado un programa después de la escuela de aprendizaje mixto -un maestro e Internet- para enseñar matemáticas y lectura a niños pobres y alfabetización informática para adultos. Estaba Andrés Muñoz Jr., de Energryn, quien demostró su calentador solar de agua que también purificaba agua y podía cocinar carne. Estaba el administrador de Cedim, nueva empresa que ofrece una "maestría en innovación de negocios". Y estaba Arturo Galván, fundador de Naranya, empresa de Internet móvil que ofrece una gama de servicios, incluidos micropagos para consumidores en la base de la pirámide.

Naranya se basa en la palabra castellana "naranja". ¿Por qué ese nombre?, le pregunté a Galván. "`Apple` ya estaba apartado", respondió.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar