SEBASTIAN DA SILVA
Las mayorías absolutas alcanzadas por la izquierda en su acceso al gobierno, pronosticaban con acierto que el eje de las discusiones se daría en el seno de los partidos gobernantes. Así fue y es en la dura actualidad. Desde una misión militar, pasando por una decla- ración parlamentaria o la pro-pia reforma tributaria, todo debe necesariamente de obtener aquel ansiado "consenso", que el Gral. Seregni acostumbrado a lidiar con sus correligionarios, pedía en cada ocasión.
Sucede que por esta situación, cobra gran importancia analizar lo que acontece dentro de ese gran macramé que conforma el Frente Amplio, para intentar predecir nada más ni nada menos que el rumbo de Gobierno.
Las diferencias con el resto del sistema político son abismales, por ejemplo nuestro Partido Nacional realizó con singular éxito una elección para determinar los integrantes a las juntas locales del municipio. Casi veinte mil blancos de la capital se congregaron para una elección que pasó casi desapercibida. Los colorados están intentado reformar su carta orgánica para ver si se actualizan a la dura realidad que les toca vivir, y apenas logran treinta segundos de difusión, y en el Partido Independiente pasa otro tanto. Hoy no es noticia el funcionamiento interno de la democracia representativa y el interés queda solamente reservado o para fanáticos o para los directamente involucrados.
Cosa bien distinta es en el gubernismo; la elección de las nuevas autoridades internas del Movimiento de Participación Popular desataron una infinita cadena de suposiciones y análisis sobre el futuro del destino nacional. Siete mil personas que fueron las elegidas para decidir si el sector mayoritario del frenteamplismo se transformó en ortodoxo, clásico, clasista, retrógrado o el adjetivo que le quieran poner a la victoria de Marenales. El país entero, el industrial, el agropecuario, el educativo, el financiero y hasta el burocrático suspendió su adaptación a un eventual acuerdo comercial con los Estados Unidos para ver cómo repercute el triunfo de este buen señor en la estrategia de Tabaré Vázquez.
Tenemos más, ahora a fin de año se viene otra, son nada más ni nada menos que las elecciones que determinan la conformación de la nueva mesa política del Frente. Lo decíamos en el verano, que no se podía desaprovechar el primer año de gobierno en medias tintas, y que los perfilismos abundarían al momento de estas internas. A las pruebas me remito, en los nueve meses del 2006 no lograron sacar ni una sola de las reformas prometidas, si y solo si porque no se han puesto de acuerdo entre ellos. Tenga claro el lector que a esta altura todo pasará hasta que realicen estas elecciones, y tenga más claro que por como viene la mano van a cuidarse muchísimo de no mostrarse como "pragmáticos", así sus aparatos le son fieles.
Otro cantar hubiera sido si al momento de elegir los caminos para gobernar se hubiera valorado a las restantes fuerzas políticas, un gobierno de amplio respaldo no estuviera parado viendo las actitudes de sus punteros, un gobierno más humilde hubiera previsto algunas de estas eventualidades y tendría la garantía de poder seguir adelante.
De esta y otras tantas cosas debemos de tomar nota los uruguayos, así en el futuro apren-demos que más grave que ele- gir mal es elegir con mayorías absolutas.