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El presidente Milei

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Finalmente las encuestas en Argentina tuvieron razón en el resultado aunque se equivocaron nuevamente en cuanto a la diferencia entre los candidatos. Javier Milei resultó electo presidente de la República Argentina por más de 11 puntos de ventaja, unos 3 millones de votos, lo que le da un espaldarazo importante para comenzar su gestión el próximo 10 de diciembre.

A poco más de dos años de la irrupción de Milei en la vida política concreta su meteórico ascenso alcanzando la presidencia, algo que hasta hace unos meses parecía imposible. Lo que sí se concretó y era esperable es la derrota de un gobierno con los resultados del actual. A pesar de que Sergio Massa logró aparecer en buena parte de la campaña como un candidato ajeno al gobierno, pese a ser el ministro de economía en funciones y para muchos analistas el verdadero presidente, a fin de cuentas, le cayó la realidad encima.

El fuerte incremento de la pobreza, la inflación galopante, una situación macroeconómica al borde del colapso y un deterioro marcado en la calidad de vida de los argentinos no podían dejar de pautar una derrota contundente.

Que el balotaje fuera contra Javier Milei en vez de contra Patricia Bullrich le agregó algo de incertidumbre en lo previo, dadas las excentricidades del candidato de La Libertad Avanza, pero en el corte grueso de la elección que debían tomar los ciudadanos del país vecino parece que la decisión estaba clara ante el rechazo al kirchnerismo encarnado no solo en el gobierno actual sino en todos los gobiernos anteriores que resultaron nefastos para Argentina. Unión por la Patria, el nombre de fantasía del kirchnerismo y sus aliados en esta elección, resistió bastante para la acumulación de casos de corrupción y resultados socioeconómicos terribles.

Por cierto que la habilidad política de Massa es parte de que llegaran con expectativa hasta el final, incluyendo reiteradas maniobras contrarias a la ley englobadas bajo el despectivo nombre de “plan platita” que parece no haberle aportado muchos votos pero sí aportó al descalabro de las cuentas fiscales.

La aritmética electoral fue más simple que los análisis rebuscados; el grueso de los votantes de Bullrich fue por Milei y con eso el partido estaba liquidado.

En pocos días asistiremos a la imagen impensada de ver a Javier Milei colocarse la banda presidencial y dirigirse a su país y al mundo desde el Congreso de la Nación. Las primeras semanas serán claves, ya que deberá cumplir con algunos de sus compromisos de campaña. Al momento de escribir esta columna se desconocen los principales nombres que integrarán su equipo económico, otro aspecto central de una gestión que ha sido recibida con beneplácito por los mercados que ayer lunes pautaban un incremento importante de las acciones de empresas argentinas en Wall Street. Hoy, primer día hábil en Argentina luego de las elecciones conoceremos la reacción local.

Lo cierto es que Javier Milei se ha ganado el derecho a gobernar en buena ley y deberá negociar su programa con sus principales socios del PRO como el expresidente Macri y Bullrich y un Congreso en que estará en minoría. Será una experiencia bien interesante para seguir de cerca que ojalá redunde un buenos resultados para un país que hace muchas décadas viene sufriendo las consecuencias de malos gobernantes y malas políticas.

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