En este ya manoseado tema de la reelección, el Presidente de la República volvió a usar mal y a medias el tema de su candidatura. En vez de acudir nuevamente a una tercera persona para que trasmitiera su negativa, además de manera incidental, cuando se estaba discutiendo la ley de educación, lo que debió y debe hacer es prohibir que se utilice su nombre.
Existe un derecho al nombre y si es cierto que no se postulará a la reelección -como debe presumirse-, lo que corresponde es que prohíba a los promotores de la campaña que lo utilicen y no permita ni a sus Ministros, ni a los votantes despistados, que alquilen casas, recojan firmas y anuncien una campaña por el interior del país, en algo que no se va a concretar y que es de su absoluto patrimonio personal.
Eso es lo que falta.