Arismendi en Cuba

La ministra de Desarrollo Social, Marina Arismendi, ha visitado Cuba para interiorizarse, entre otras cosas, acerca de cómo ese país encara la alfabetización y el ahorro de energía. Entretanto, ha establecido el envío de pacientes a operarse de patologías visuales en aquel país caribeño.

Evidentemente, la ministra tiene un "feeling" especial respecto de Cuba. No es de extrañar, por cuanto a pesar de los horrores cometidos por el comunismo en el mundo moderno, ella sigue siendo comunista y pretende reflotar en Uruguay esa corriente de izquierda.

Caído el régimen soviético que asesinó decenas de millones de personas, desmoronado el muro de Berlín y quedando así liberados los satélites de Moscú de Europa Oriental, sobrevivieron sin embargo algunos regímenes aferrados al viejo totalitarismo marxista. Uno de ellos ha sido Cuba que, en pequeña escala, mantiene un sistema estilo soviético.

Pues hacia allí rumbeó Marina Arismendi, comportándose al viejo estilo: afectuosa con los jerarcas, desde Fidel Castro en adelante y ciega a las penurias del pueblo cubano. Penurias no sólo económicas y marcadas por un racionamiento que por cierto no afecta a los jerarcas del Partido Comunista local. Penurias que incluyen la imposibilidad de expresarse libremente, dado que quienes lo han hecho están en la cárcel: según cálculos recientes, existen allí hoy 330 presos políticos. Penurias que significan cosas como el allanamiento de viviendas sin orden del juez, para controlar si alguien se atreve a atisbar el mundo exterior, viendo un canal de televisión extranjero.

Esa es la clase de país por el cual Arismendi y otros miembros del actual gobierno uruguayo sienten particular afinidad. Puede que allí logren algo en materia educativa, energética o médica. Pero también es probable que lograrían lo mismo o de mejor nivel en otros países, aunque entonces ello carecería del color político que todo lo tiñe en un país de partido único.

Todo esto no es indiferente, porque revela que si bien Uruguay tiene un gobierno democrático, ese gobierno cuenta con integrantes que ven con admiración o al menos con simpatía, a un verdadero sobreviviente del fascismo de izquierda que cultivaron gentes tan temibles como José Stalin. Asunto preocupante. En especial considerando que en esta tesitura se encuentran algunos otros en nuestro continente, como Hugo Chávez o Evo Morales.

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