PABLO G. ANTUNEZ
Los estudios de medicina no lo alejaron de su gran pasión: la apicultura. Recibido en 1984, hoy también utiliza los remedios de la colmena para sanar a algunos de sus pacientes y sigue siendo apicultor como desde 1981. El Dr. Walter Fierro preside la Sociedad Apícola Uruguaya y, sin pelos en la lengua, habló de la lucha frontal a las mieles "truchas", del reingreso de China en Europa como exportador, de los desafíos que tiene por delante el sector y hasta efectuó más de una denuncia.
—¿Qué perspectivas hay para el sector?
—Dependen un poco de lo que ocurra a nivel internacional. China ha sido aceptada nuevamente en la Unión Europea, pero hay dudas de que toda la miel que este país es capaz de exportar, pueda entrar al viejo continente. Se considera que un 20% de la miel producida por China es apta para Europa, pero esta situación manejada por los compradores, ya está ocasionando que el precio internacional de la miel esté a la baja. Estamos esperando que se abra la nueva temporada para ver con qué precios arrancamos y eso marcará la tónica del sector.
—¿Considera que Europa volverá a ser el principal importador de las mieles uruguayas y que Estados Unidos quede en segundo lugar, como sucedió en la pasada zafra?
—Alemania se llevó en la zafra pasada el 60% de la producción y Estados Unidos quedó con 30% de las exportaciones. También comenzó a comprar España y se vendió a Inglaterra. Surgieron otros compradores como Arabia Saudita y todos estos mercados están generando nuevas expectativas para la apicultura.
—¿Cuáles son los desafíos del sector?
—Continuar trabajando con la guía de las buenas prácticas de manejo y la certificación de la calidad de producto para conseguir mercados y asegurarse los ya existentes. Paralelamente estamos trabajando con otras organizaciones, como la Cancillería, el Laboratorio Tecnológico del Uruguay (LATU) y la Universidad de la Empresa, en el diseño de una estrategia que nos permita posicionarnos en el exterior con mieles fraccionadas. En el 2005 vamos a profundizar este trabajo. Buscamos poder desarrollar un diseño que identifique a la miel uruguaya con el logotipo del país, pero que, a la vez sea aplicable a otros productos. Queremos salir de lo que es la miel a granel, para entrar en la miel fraccionada. La SAU, también estuvo trabajando en la trazabilidad de las mieles uruguayas, a través de una comisión especial.
—¿Hay problemas serios para resolver en el campo sanitario, como ha sido la mortandad de colmenas este año?
—Todos los años hay mortandad, a veces por motivos desconocidos. Decimos que una de las causas más conocidas es la varroasis y con un diagnóstico y un control adecuado se puede eliminar. En Uruguay vamos a tener que implementar una política de control de Varroa alternando drogas, para mejorar la eficacia en el control de este parásito que por sí sólo afecta las colonias, pero que además, actúa como transmisor de virus que impiden el desarrollo de las colmenas.
—La apicultura no es sólo miel...¿se está investigando para poder salir al exterior con subproductos como propóleos tipificados?
—La Universidad de la República, aprobó un proyecto para evaluar algunas propiedades del propóleo. Es un trabajo que hará la Facultad de Química, estamos comenzando a tener el apoyo de ambientes académicos destacados dentro de la propia Facultad, para comenzar a reconocer nuestro producto, que hoy se vende a granel y no lo estamos diferenciando. Sabiendo cuáles son los componentes y poniendo énfasis en lo que son sus flavonoides y sus capacidades antioxidantes, podremos diferenciarlo y tendremos mayor capacidad para colocarlo en el exterior.
—Los apicultores que no estén inscriptos en el Registro Nacional no podrán comercializar miel lo que, en cierta medida, perjudica al pequeño productor. ¿No teme que ese ordenamiento sirva para que apliquen nuevos impuestos al sector?
—Por Ley, desde hace 4 años, los apicultores deben registrarse en Junagra. El registro que hay allí no es suficiente y Junagra no tiene un cuerpo inspectivo para verificar la declaración del productor, por más que haga una declaración jurada. Siempre está el temor de que nos pongan un impuesto, pero lo que decimos es que el sector genera mucho más al país a través de la polinización, mucho más de lo que genera de miel. Este año se exportaron U$S 28.000.000 que se distribuyen entre 4.000 pequeños productores y sabemos que las autoridades del nuevo gobierno ven con buenos ojos impulsar al sector, como trataron de hacerlo los anteriores. No tememos hacer cosas por miedo a que nos pongan un impuesto. Cuando se habló de implementar el sistema de Dicose para tener un mejor registro, pensamos en utilizar este recurso que está muy bien desarrollado y aceptado en el mundo.
—¿No se pensó en crear nuevas estructuras?
—No estamos de acuerdo con crear nuevas estructuras ¿Para qué más burocracia? Tenemos que usar lo que ya existe, que se hace bien, sin temer a que nos pongan impuestos. Hoy aportamos el 0,4 por mil que pagamos al Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA). Poco y nada se hace con ese dinero en apicultura.
—¿La SAU le ha planteado al INIA que ese dinero no se está volcando al sector?
—Lo planteamos ante la ARU y al propio directorio del INIA. Buscamos que el organismo invierta el dinero que vuelca el sector en investigación para la apicultura. Ya estamos pagando impuestos y temer a nuevos tributos hace mal, porque es un sector que ha crecido, pero no tiene un ordenamiento y hoy tiene que estar ordenado.
—¿Pese a los inconvenientes generados la SAU seguirá trabajando en la detección de mieles "truchas"?
—Tuvimos una instancia con una empresa que quería amedrentarnos, pero de ninguna manera vamos a ceder. Estamos convencidos que hacemos lo correcto y lo vamos a seguir llevando adelante porque es un deber de la gremial, es la imagen del sector. Con este tipo de acciones defendemos a los pequeños, a los medianos y a los grandes apicultores, porque si no la imagen del producto se ve desvirtuada. Los apicultores que hoy son grandes, hace algunos años eran pequeños; entonces, el pequeño productor que vende miel fraccionada en el área metropolitana, en estos dos años ha visto resentida la venta de miel por esa competencia desleal de las mieles "truchas". Ahora se está recuperando el consumo, pero el problema era que el 50% de la miel del mercado capitalino era apócrifa. Junto con la Intendencia Municipal de Montevideo, creamos una comisión y estamos trabajando, hacemos acciones en conjunto y el año que empieza se doblarán.