CONSULTORA SERAGRO
Tanto en lo que refiere a los vacunos como a los ovinos, algunos de estos factores habrán de definirse rápidamente, pero otros tienen vinculación con aspectos más estructurales y difíciles de cambiar, por lo que habrán de persistir largamente.
En el ganado gordo, y tal como se comenta en otra página, la faena vacuna continúa reducida a cifras modestas, debido a la debilidad de la demanda y a la falta de interés de los productores en vender a los valores actuales. El ingreso de las carnes a EE.UU. y México, será el factor definitivo de normalización
En el stock: la reducida extracción industrial actual continúa sin revertir la significativa caída que se originó con la aftosa. En estos dos años, se acumuló un gran número de animales que hubieran sido faenados en condiciones normales, en particular de la categoría de vacas.
La faena total tampoco guarda relación con las grandes pariciones de los dos años anteriores, y aún con la que habrá de tener lugar en la próxima primavera. Aún antes de eso, con los resultados de los períodos anteriores, la dotación vacuna volverá a crecer en esta próxima declaración de junio próximo en guarismos importantes. Como suponemos un vigoroso aumento de la faena a partir del segundo semestre de este año —apertura de mercados mediante—, la situación tenderá a equilibrarse en el futuro.
En la reposición: la demanda por ganados para el campo ha seguido siendo muy intensa. No obstante, en los últimos remates y negocios particulares, los precios han sufrido un ajuste a la baja, luego de los picos alcanzados en los últimos remates por pantalla. El incremento de la oferta, con la masificación de los destetes, tactos y boqueos de las vacas, la ausencia de financiación —que jugó un papel importante en las pantallas—, la participación o no de inversores externos (que tienen relevancia en las pantallas), la probable disminución (en volumen y calidad) de la disponibilidad forrajera por la proximidad del invierno, y sobre todo, la persistencia de los relativamente bajos precios del ganado gordo; han sido factores que contribuyeron a enfriar en cierta medida al mercado.
EN OVINOS. Nadie lo duda: el negocio mejor de la ganadería, hoy por hoy, es el ovino. El precio de la lana —más que duplicando en dólares el del año pasado, sumado al mayor poder adquisitivo de la divisa—, y la firmeza y excelentes perspectivas de la carne ovina; otorgan al rubro el mejor de los diagnósticos y también de los pronósticos. Pero aún así, la historia pesa: las condiciones que desbarrancaron al stock lanar han cambiado tarde, y cuesta iniciar el camino de la recuperación (ver recuadro). La abundancia de pasto y las lluvias excesivas le juegan en contra.
EL CLIMA. Se dice que el Uruguay es un pañuelo; que lo cubre una nube. Sin embargo, en esta semana (y también en las previas), pudo observarse un fenómeno que desmiente terminantemente esa idea. En el 90% del territorio, las lluvias de los últimos dos meses han sido suficientes para mantener un inédito auge forrajero; sin embargo, en el 10% restante (más o menos, no hay que pedir precisión a estos datos), la falta de agua ha estado determinando graves problemas a la producción; con el agravante de que las zonas afectadas son de producción intensiva, lechera, ganadera, o agrícola. Precisamente en estas zonas, en el Sur, las lluvias de los últimas días han sido escasas, y en todo caso insuficientes para revertir la seca.
En cambio, en el otro extremo, en el Norte, las inundaciones adquieren carácter de catástrofe, con daños y trastornos de todo tipo; en Salto, por ejemplo, algunas localidades habían acumulado 300 mms. de agua recibida en menos de una semana. Los cultivos en pie remanentes, las tierras preparadas, los ovinos, las cruzadas (alambres) y caminos, están en la larga lista de los damnificados.