El primer concurso de novillos a palenque fue organizado por la Asociación Rural del Uruguay en 1912. En el primer discurso, se decía ya que la gremial estaba convencida de que los progresos rurales son y han sido obra del tiempo y de las necesidades económicas y enemiga por lo tanto de los saltos bruscos.
También se decía, porque en esa época había llegado el momento de los prados artificiales, que no se debía separar la ganadería de los cultivos y que todas las cuestiones deberían incluirse en una sola denominación: agricultura nacional.
Para el actual presidente de la institución, Manuel Lussich, "esas palabras pronunciadas hace casi 100 años marcan el espíritu que tenía, y sigue teniendo la ARU, de progreso sostenido sin los saltos bruscos que significan los cambios sin fundamento". Para él, el Concurso de Novillos es un evento demostrativo con el fin de mostrar lo que potencialmente se puede lograr en materia de producción, lo que se es capaz de producir con los medios disponibles y es mostrar también el potencial genético de nuestra ganadería de carne.
"El Concurso obviamente ha ido evolucionando y a aquella muestra de novillos a palenque hoy le hemos incorporado tecnología de punta que permite evaluar cada vez de forma más objetiva los diferentes productos", admitió sin reparos Lussich.
Pero integrar las vacas con agricultura y producir más y mejor, 100 años después, siguen teniendo la misma vigencia y la misma importancia. La meta es generar más divisas y fuentes de trabajo para el país.