LAUREANO BUTTENBENDER
Brasil ya liberó todas las licencias de importación atrasadas para productos lácteos y pescado, mientras se espera que en los próximos días haga lo mismo con la carne, en lo que es el primer resultado visible de los acuerdos con Uruguay.
El ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), Tabaré Aguerre, dijo ayer a El País que desde la gerencia de Conaprole se le informó que las licencias de importación de Brasil que estaban frenadas ya se levantaron y no hay nada pendiente en ese sentido, a lo que agregó que la misma situación se da en las exportaciones de pescado.
En materia de carne, el secretario de Estado explicó que la Unidad de Asuntos Internacionales del MGAP informó que algunos frigoríficos ya levantaron las restricciones y otros están esperando que se levanten en estos días.
Aguerre concurrió ayer a la Comisión de Ganadería de la Cámara de Diputados a los efectos de informar sobre las implicancias del acuerdo comercial firmado con Brasil y las medidas previstas para potenciar al sector avícola.
Rehenes. Al finalizar la reunión, Aguerre recordó que al cierre de 2009 Uruguay exportó a Brasil US$ 1.264 millones de los que prácticamente US$ 700 millones fueron aportados por productos de origen agropecuario. De estos, US$ 180 millones fueron de cebada, US$ 170 millones de arroz, US$ 120 millones de trigo, US$ 85 millones de carne, US$ 94 millones de lácteos y US$ 48 millones de pescado.
"Cuando hablamos de establecer barreras paraarancelarias con una excusa sanitaria sin poder defenderla, tenemos que acordarnos que, además de los avicultores, existen muchos otros productores y trabajadores dependiendo de esas cadenas con competitividades genuinas, que se transforman en rehenes de una falta de competitividad y de decisión de crecer hacia fuera abriendo el mercado", enfatizó el ministro.
Aguerre señaló que cuando se habló del sector avícola "nadie se acordó de los pescadores artesanales que perdieron la zafra de turismo porque su pescado no pudo ingresar a Brasil. Nadie se acuerda de los US$ 20 millones de leche en polvo que estuvieron frenados por la falta de licencias de importación. Nadie se acuerda que desde diciembre pasado no pasa ningún contenedor con carne fresca o refrigerada".
Según el ministro, estas son restricciones al comercio que se le imponen al país cuando no hay argumentos técnicos para sostener las medidas de cierre del mercado.
Aguerre admitió que es cierto que hay sectores sensibles y aseguró que se está trabajando para generar competitividad genuina en los mismos.
En cuanto a la posibilidad de que en un futuro Brasil presione para que la cuota que hoy se acordó aumente, Aguerre admitió que esto era una posibilidad, pero precisó que previendo ese escenario es que Uruguay se reservó el derecho de otorgar las licencias de importación en forma no automática.
"Es razonable pensar que una vez que se abre un mercado, a la larga o a la corta, la competitividad relativa entre el país exportador y el importador puede generar un aumento del comercio y para eso es que tenemos que prepararnos", dijo Aguerre. El jerarca recordó que Brasil exporta a más de 150 mercados y Uruguay a diez. "El 10% de la producción avícola de Uruguay se exporta y confiamos en que una articulación inteligente y la instrumentación de las medidas que proponemos le va a dar a la cadena avícola la posibilidad de crecer en forma genuina hacia la exportación", señaló Aguerre.
VISIÓN. Mientras tanto, fuentes de la industria avícola uruguaya estimaron que es difícil que el pollo brasileño llegue al mercado uruguayo a menor valor que el producto producido localmente. Es que el precio internacional del pollo congelado está en US$ 2.700 la tonelada, pero a eso hay que sumarle el precio de distribución, el flete y la ganancia del minorista.
"Si los brasileños juegan limpio, el pollo que envíen a Uruguay, sumando costos de flete, ganancia del minorista y la distribución, quedará al mismo precio que el local", aseguraron fuentes industriales a El País. El precio del kilo de pollo en el mercado interno hoy ronda entre $ 45 y $ 47.
La industria uruguaya sostiene que su par de Brasil quiere estar presente en todos los mercados. Debido a su enorme potencial, hoy vende a más de 150 nichos, desde miles de toneladas, hasta un contenedor.
Menor producción y mayor demanda
La suba del precio de los huevos fue coyuntural y el problema está en vías de solución en pocos meses, aseguraron a El País fuentes de la Cámara del Huevo.
El punto es que en Brasil, debido a la crisis económica, se demoró la reposición de ponedoras y eso repercutió en frontera. Entonces parte de los huevos que Brasil debió volcar a la industria los volcó al consumo y eso provocó un desastre en la producción de gallinas, que recién se revirtió en diciembre. En enero, Brasil ya acusó un aumento en el volumen de ponedoras BB. Mientras tanto, en Uruguay hubo menos producción, pero la demanda no cayó y las empresas subieron el precio para contrarrestarla. Las fuentes descartaron que las subas de valores hayan sido abruptas.