Puerto: tuvo tiempos creativos y ejecutivos

20 años. De obras, muelle de escalas y compra de equipos, trajo inversiones privadas y progreso

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EMILIO CAZALÁ

Fue un periodo de destacada creatividad donde públicos y privados trajeron un tiempo de progreso, desarrollo, tecnología e inversión en el puerto. Vale la pena recordar algunos de aquellos éxitos logrados en el pasado y hoy olvidados.

En tiempos y circunstancias diferentes el Uruguay Portuario, supo dar pasos de avance, de anticipo del futuro, de visión expectante y de progreso tecnológico y mostraremos que en dos, tres y hasta cuatro hechos se ejecutaron acciones inteligentes que, 25 años más tarde, salvaron al Uruguay a través del puerto de Montevideo, cuando comenzaron a llegar los mega portacontenedores; un comienzo sabio, prudente y de pupila profunda.

DETALLES. El primero de estos sucesos fue la adquisición a final de 1983, de una grúa portainer, la que sobre rieles maneja contenedores que por entonces solo había dos en Sudamérica, la otra de tales dimensiones y potencia estaba en Buenos Aires y era una Liebherr -que en 1981 había instalado la empresa de Don Guillermo Murchison-, mientras que la nuestra era una Inta-Eimer de origen español, que llegó a Montevideo desarmada en 1984. Fue un primer paso bien importante, pues estuvo recibiendo y cargando contenedores durante 20 años. El segundo hecho que destacamos, fue haber ampliado 10 hectáreas el acotado muelle de escalas a fines de los años 70, para hacerlo funcionar como Terminal de Contenedores, y fue una sabia opción. Ambos sucesos se dieron en coincidencia exitosa para que el 22 de julio de 1987 se llevara a cabo una formal ceremonia donde austeramente se inaugura la infraestructura portuaria con mayor retroárea y el hecho que la grúa ya había manejado el año anterior 26 mil contenedores, en su mayoría de 20 pies, una cantidad astronómica digna de primera plana.

La ANP estructuró para el miércoles 22 de julio de ese año, un acto solemne en la propia terminal de contenedores donde se procedió al corte de la cinta con la presencia del presidente Sanguinetti, el presidente de la ANP Dr. Eugenio Baroffio, autoridades nacionales y empresarios portuarios y de comercio exterior. Fue una mañana de crudo invierno cuyo intenso frío en tamaño descampado (le llamábamos la Siberia) se hacía sentir con rigor y en aquellas circunstancias, la terminal quedó oficialmente inaugurada.

OTRO SUCESO. Pero hubo un segundo acto no menos importante para el Uruguay que fue la celebración del arribo, dos días antes, del primer barco portacontenedores con bandera uruguaya que estaba amarrado allí a pocos metros donde se celebró el acto anterior. Así que la comitiva oficial con el primer mandatario a la cabeza, caminando unos metros se trasladaron al barco "Sea Express" a bordo del cual se cumplió la otra celebración.

Aquí el presidente de la empresa armadora uruguaya Montemar, Jorge Augoustis y miembros de su directorio, dieron la bienvenida al presidente de la República; luego el presidente de la Cámara de la Marina Mercante Capitán de Navío (R) Juan Carlos Deambrosio ofreció una pieza oratoria referente al acontecimiento tan importante como era la adquisición del primer barco portacontenedores, un sueño uruguayo, un desafío y una apuesta al futuro que se había convertido en realidad. Años más tarde, por los avatares propios del comercio marítimo cargado siempre de riesgos y otros efectos indeseados, Montemar S.A. fue adquirida por intereses chilenos. Pero los avances continuarían y en esta cadena de cambios, otro eslabón bien significativo y hasta revolucionario fue la Ley de Reforma Portuaria de 1992 que dominando el "know how", puso en plaza a operadores privados creativos de éxito que con la actual infraestructura están prestando servicios. Es un juego donde siempre hay que ir a más, es regla de los puertos su constante crecimiento, expansión y desarrollo. De aquellos barcos de 1.200 contenedores pasamos a barcos de 7.100 teus y 300 metros de eslora, y de 22 mil teus a 800 mil para este año, pero aquel barco uruguayo fue sin duda un cambio abismal.

Otra inteligente respuesta con visión de futuro fue cuando la ANP llevó a cabo obras dentro del área portuaria, un plan que incluyó la repavimentación total del suelo con adoquines de hormigón autotrabantes para facilitar el desplazamiento de los nuevos equipos para operar contenedores, instalación de caños de desagüe, nueva red eléctrica y de comunicaciones, torres lumínicas, recimentación de los muelles 8 y 9. Fue un éxito sin duda la afortunada decisión de demoler los obsoletos depósitos portuarios de hormigón con lo cual se logró duplicar el área operativo portuario.

Por último y no menos importante, fue la racional decisión de seguir avanzando en el plan de dragados que llegó a los 12 metros de profundidad en el canal de acceso, lo cual está atrayendo a las líneas marítimas y a sus barcos de última generación. En este tema de los dragados, no tenemos capacidad de negociación y llegará a nosotros la realidad de los mega portacontedores pues éstos seguirán creciendo en tamaño y si no damos respuestas tempranamente ya se sabe, un feeder y nuestros sueños regionales pasarán al olvido.

Estos son los cambios portuarios más señalados ocurridos en un resumen de 20 que hablan de un tiempo creativo, constructivo y ejecutivo, años que no dejan bien parados a estos últimos donde parece faltar una hoja de ruta.

Recuperación de depósitos y concesiones

Otro capítulo bien importante por cierto en este resumen, fue la recuperación de viejos depósitos olvidados y sin gestión. Todos ellos fueron entregados a la actividad privada y pronto resultaron colmados de mercaderías en tránsito con la incorporación de numerosa mano de obra especializada en logística. Ello exigió inversión para sacarlos de su abandono y convertirlos en polos de desarrollo logístico como lo son todos ellos. Pero el salto más trascendente para el puerto de Montevideo fue la concesión a Buquebus de la terminal de pasajeros y servicios de transporte fluvial, acción que se tradujo un antes y un después para el puerto de Montevideo que le trajo prestigio en ambas orillas del Plata. Lo que teníamos antes era un desembarcadero de pasajeros en condiciones inhóspitas. Solamente en el proyecto de remodelación del salón de pasajeros y construcción de la terminal, Buquebus invirtió más de 10 millones de dólares de entonces. A todo esto habría que incluir las numerosas terminales extraportuarias creadas por entonces que apoyan la logística de los numerosos operadores que también tienen depósitos intraportuarios. Por cierto fueron 20 años muy creativos.

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