FEDERICO FERLA
El jueves pasado el Banco Central dio a conocer las cifras del Producto Interno Bruto (PIB) uruguayo correspondientes al primer trimestre del año, que mostraron un crecimiento de 1,7% frente al último trimestre del año anterior.
Vale la pena entonces efectuar algunas consideraciones a la luz de este nuevo dato y recordar los rasgos sobresalientes de la evolución económica reciente, intentando aproximar al lector no especializado algunos elementos del análisis económico cotidiano.
PIB. El Producto Interno Bruto es una medida del valor de la producción efectuada en un país en un determinado período.
De esta manera, decir que el PIB de enero-marzo fue mayor en un 1,7% que el de octubre-diciembre, quiere decir que en dicho lapso el valor de lo producido por el país aumentó en el porcentaje mencionado.
Puede suceder que el valor de la producción se altere sin que ésta cambie, debido a los efectos de la inflación.
Para evitar este problema se utilizan las llamadas cifras "a precios constantes", que permiten observar la variación de los volúmenes producidos evitando las distorsiones que sufren los precios en el período analizado.
Otro problema radica en los cambios de intensidad a lo largo del año en el esfuerzo productivo de los diferentes sectores de la economía.
Típicamente, la gran mayoría de los sectores reduce su actividad en los meses de verano, con las excepciones de algunas ramas vinculadas al turismo, como la hotelera. Esta es la razón por la que las cifras a precios constantes se "desestacionalizan", es decir se depuran de efectos estacionales o zafrales.
GRAFICO. El gráfico que acompaña la nota presenta la evolución del PIB a precios constantes y el desestacionalizado desde 1992 a la fecha, así como una proyección de este último para el presente año y los próximos tres. Obsérvese la mayor volatilidad o variabilidad que presenta el PIB sin "desestacionalizar" debido a los factores antes mencionados.
El gráfico muestra la tendencia creciente del producto uruguayo en la década de los ’90, interrumpida momentáneamente en 1995 por el conocido "efecto tequila" que siguió a la moratoria de deuda mexicana.
El "pico" máximo en la producción nacional se alcanzó en el tercer trimestre de 1998, y a partir de entonces se produjo una sostenida caída explicada por diversos factores.
El alcance de la presente nota excede un análisis de las causas que llevaron a este proceso. No obstante, puede mencionarse que desde el exterior se vio determinado en gran medida por el abandono del Plan Real brasileño a comienzos de 1999 y de la Convertibilidad en Argentina a fines de 2001. A nivel interno lo profundizaron el abandono de la banda cambiaria y la crisis bancaria de 2002. Tampoco concierne a la nota analizar en qué medida la política económica contribuyó a profundizar o suavizar este proceso recesivo.
PROYECCION. Desde el máximo de 1998 hasta que se alcanzóel "fondo del pozo" de la crisis que comenzó en 1999 y se profundizó en 2002 la economía se redujo un 25%. Gran parte de esta caída ya se ha revertido, pero el PIB debe crecer todavía un 13% para recuperar todo lo perdido.
Estimar en cuánto tiempo el país logrará recuperar los niveles de actividad de 1998 es un ejercicio difícil.
Una cosa es segura, no será al mismo ritmo que el verificado en los últimos trimestres.
Una hipótesis que podría considerarse factible es que la economía retome la senda de crecimiento de los ’90, en la que el PIB aumentó en promedio un 3,2% cada año.
Si esto sucediera, el nivel de actividad retomaría los niveles de 1998, el último año que Uruguay creció, a fines de 2007.
La cifra
25%: Fue el porcentaje de caída que sufrió la economía uruguaya a lo largo de la profunda crisis que comenzó en 1999 y se agudizó en 2002