Este contenido es exclusivo para nuestros suscriptores.
Un “momento bisagra” es el que vive el sector tecnológico en el mundo y, particularmente, en Uruguay. Las disrupciones del último tiempo, llevaron a la Cámara Uruguaya de Tecnologías de la Información (CUTI) a levantar la mirada y fijar objetivos pensando en la Industria 2030, aunque esto podría traer riesgos para las empresas del sector al hacer determinadas transiciones.
En un contexto en el que se enfrió el mercado principal de destino (Estados Unidos) de las exportaciones del sector uruguayo, junto a los impactos de la inteligencia artificial (IA) generativa, como Chat GPT, la CUTI reunió a más de 120 socios en su SummIT para proyectar el futuro de la industria, tanto en Uruguay como en el mundo.
En el evento, se identificaron temas clave para el desarrollo del ecosistema en Uruguay, como la sinergia entre los actores, la reconversión de la matriz productiva, el desarrollo de talento, innovación, impacto de la IA, inclusión y diversidad, y la internacionalización.
Si bien aún cuentan con un plan estratégico para 2025, el cual tiene como objetivo que el sector represente el 5% del Producto Interno Bruto (PIB) de Uruguay -según sus números a 2021, representan casi el 3,5% de la actividad-, el presidente de la CUTI, Carlos Acle, explicó a El País que desde la cámara veían que era un momento de pensar en “cómo será la industria del futuro” y cómo “ir adaptándose a la realidad”.
Según Acle, la inteligencia artificial generó disrupciones en el sector, lo que ha llevado a que algunos proyectos se estén “repensando en cómo se tienen que hacer”.
Uno de los impactos en el sector, es la velocidad con la que la IA puede desarrollar códigos a la hora de programar y desarrollar software, lo que podría competir con los trabajadores menos tecnificados.
Buscan más sinergia entre las tecnológicas
La otra área de trabajo más votada por los socios de la CUTI, además de la Industria 2030, fue que se “empuje” la sinergia entre los diferentes actores de la industria. En este sentido, Acle señaló que en este punto “es donde el concepto de competencia se desdibuja un poco y nace el de coopetencia”. El punto radica en cómo facilitar la colaboración entre empresas parar buscar socios y trabajos conjuntos entre los mismos, así como contribuir a la vinculación con oportunidades de negocio.
En tanto, Acle señaló que dentro de los temas más votados del evento realizado por la CUTI, estuvo la transición del sector para que pase de ser principalmente de servicios a ser “una industria más de productos”, o al menos que haya un equilibrio.
“Eso es lo que le llamamos la Industria 2030. Es decir, sobre esa premisa de que justamente llegamos a un momento donde también necesitamos dar cierto salto en la calidad y en el valor de lo que generamos desde nuestra industria”, afirmó Acle.
En la actualidad, el sector de tecnologías de la información se distribuye en un 70% de empresas de servicios, es decir que desarrollan productos para otros, mientras que para 2030 aspiran a alcanzar que un 50% de las empresas sean de productos, es decir que desarrollen para sí mismos.
“No visualizamos una industria que 100% se pase de un modelo al otro. Son modelos que pueden convivir”, señaló el presidente de la CUTI, siendo “importante” que las empresas de servicios comiencen “de a poco” con la transición para generar sus propios productos, lo que llevaría a generar una propiedad intelectual propia, resultando en “una industria de más valor”.
Esta transición que plantean impulsar desde la cámara, que “no es obligatoria” para las empresas de servicios, pretende potenciar los procesos de innovación e investigación, por lo que se planea un trabajo cercano con la academia, junto al desarrollo de regulación que esté alineada con los procesos de innovación que se vayan generando.
“Nuestra industria en 2030 tiene que dar realmente un salto hacia la creación de más productos”, afirmó Acle.
En este sentido, destacó que todo “está alineado” para trabajar en esta meta para 2030. Con la disrupción de la inteligencia artificial generativa, esperan que sus clientes les empiecen a “pedir más con menos o con lo mismo”.
A su vez, destacó que es un momento en el que Uruguay está siendo atractivo para fondos de inversión. Además, esto se ve junto con el objetivo del gobierno de posicionar al país como un hub (centro) de innovación en la región, por lo que se ha dotado de fondos a la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII) para “acompasar” esta estrategia.
Por otra parte, sostuvo que el pasaje de servicios a productos es un proceso de transición donde “también hay que aprender a trabajar, a generar productos, a comercializarlos, a definir una estrategia. Es un cambio realmente de mindset (estructura mental)”.
En esta línea, destacó como principal desafío el poder identificar los “nichos” para los cuales generar productos. Para esto, afirmó que se plantea trabajar en la formación de los empresarios, pero también en que se sepa que “en esta industria el fracaso es posible”.
“Pueden haber muchas empresas y productos que surjan , que no lleguen al éxito y el éxito no siempre es ser públicos en la bolsa. Sí es importante también que le perdamos ese miedo al fracaso. Es un proceso que va a llevar tiempo. El empresario que ha tomado el camino de los servicios, por lo general, ha tenido un buen desempeño y puede pasar que los primeros impulsos hacia esta transformación sean un fracaso. Que no funcionen o que el producto no escale”.
Asimismo, dijo que esta es “una apuesta importante”, con “mucho riesgo”, pero que es un “camino” que Uruguay puede “recorrer”, por las capacidades que tiene.
En tanto, los pasos que se plantean seguir para generar este cambio, señaló que se basan en al formación de los empresarios, buscar la promoción de inversiones en donde haya programas de la ANII que estén en línea con este objetivo y, a su vez, potenciar los fondos de inversión en Uruguay.
Un GACH de IA para las empresas de servicios
Así como en la pandemia de covid-19 se conformó un Grupo Asesor Científico Honorario (GACH), Acle afirmó que desde la cámara plantean conformar un grupo de similares características en materia de inteligencia artificial para “el mundo de los servicios”.
“Más allá de que, obviamente, es importante empujar el proceso de transformación hacia más productos, por otro lado tenemos que trabajar con nuestros socios en cómo potenciar los servicios que damos y cómo la inteligencia artificial generativa nos ayuda a seguir dando servicios”, sostuvo el presidente de la CUTI.
Asimismo, señaló que esta intención de potenciar la oferta de servicios, radica en agregarles valor y que la industria pueda incorporar de una forma “más masiva”estas herramientas de inteligencia artificial en el “día a día”.
En este sentido, señaló que la disrupción por esta tecnología no es algo que se espera a futuro, sino que ya está presente en el sector, por lo que es necesario que empleen la IA, ya que sus clientes les van a exigir “hacer más con menos o más con lo mismo”.
Cabe destacar que, además de la irrupción de estas herramientas, también se estaban comenzando a ver soluciones no code (sin código) y low code (bajo código), que también implicaba una aceleración en los procesos de proveer servicios de desarrollo o programación. Estas soluciones, son herramientas que permiten a los usuarios crear aplicaciones y software sin necesidad de saber programación, a través de interfaces visuales.
“Lo que queremos hacer, es conformar un grupo de expertos honorarios, pero que trabajen en forma colaborativa. Expertos en inteligencia artificial, pero expertos también en proveer servicios”, explicó.
En tanto, destacó que algunos temas que “van a estar arriba de la mesa”, para que este grupo asesoren inteligencia artificial trabaje, están relacionados con la ética, la responsabilidad, la regulación y políticas públicas, la privacidad y la seguridad.