"Los altos costos operativos dificultan la bancarización"

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Julio de Brun

El director ejecutivo de la Asociación de Bancos Privados del Uruguay, sostiene que el negocio bancario no es rentable hoy en Uruguay porque la actividad del sector no creció al mismo nivel que lo hizo la actividad económica. También sostiene que el uso de los servicios bancarios para las pequeñas transacciones es alto, lo que dificulta la bancarización de la población. Finalmente opina que es probable que algún banco instalado en el país termine cambiando su estatus y atendiendo solo clientes no residentes.

Lucía Baldomir

-¿El negocio bancario en Uruguay es rentable?

-No. Evidentemente tiene un problema de volumen. Se había achicado mucho la actividad financiera después de 2002 y por distintos factores no ha acompañado lo que es el boom posterior que ha tenido la economía uruguaya. Sobre todo porque justamente el crecimiento que ha tenido Uruguay en estos últimos años no necesitó de financiamiento bancario, entonces el crédito ha venido creciendo menos que el nivel de actividad. Eso eventualmente termina afectando la rentabilidad de las instituciones financieras.

-¿Por qué con el grado de crecimiento que tuvo la economía no se generó un mayor nivel de bancarización?

-Una cosa es la parte tradicional de recibir depósitos y dar crédito y otra es lo que uno asocia con bancarización que es el uso de la infraestructura que ofrecen los bancos para la prestación de distintos servicios en la economía, asociados a cadenas de pago y demás. El problema ahí es en buena medida un tema de costos. La estructura de costos que tienen los bancos en Uruguay no es apropiada para las operaciones minoristas por pequeños montos con un gran volumen de clientes, porque eso normalmente implica un costo unitario de cada operación muy alto, entonces esos servicios terminan siendo caros y por ello finalmente la gente no los demanda. Eso desestimula que los bancos se utilicen para muchas otras cosas, incluso como instrumentos alternativos al cheque, si bien la tarjeta de crédito es bastante utilizada como medio alternativo para paliar situaciones de iliquidez.

-¿Qué se debe hacer para aumentar la bancarización?

-Por un lado un aspecto de impulso a dar por parte de los bancos y por otro lado la búsqueda de alternativas de menor costo para ese tipo de operaciones. Lo que normalmente los bancos han venido haciendo es tercerizar esas actividades para que no se vean afectados por los costos que tienen en el sector bancario, tanto con lo que tiene que ver con temas salariales, que son más altos a los del resto de la economía, y a lo cual se suma el costo previsional. Otros mecanismos donde podrían tener los bancos incidencia en materia de mayor penetración es en el sistema de pagos donde ya hay otros agentes que han dominado ese mercado justamente por tener mayor flexibilidad de horarios y menores costos operativos de los que tienen los bancos.

-¿Hacia dónde irá el negocio?

-Va a ser más o menos como ahora. Lo que va a haber son cambios lentos a largo plazo donde las instituciones que tengan un poco más de agresividad y estén mejor posicionadas en costos serán las que tengan una posición más dominante en el mercado.

-¿Qué espacio hay para que lleguen nuevos bancos?

-Uruguay tiene un problema a mediano plazo que de alguna manera es un desafío para lo que fue el desarrollo del sistema financiero en Uruguay que es qué capacidad o en qué medida se mantienen las condiciones de competitividad como para que el sistema bancario uruguayo siga siendo exportador de servicios financieros. Ya sea por razones de costos, ya sea por los incentivos tributarios, realmente ya en los últimos años para quien quiere prestar servicios en Uruguay de administración de riqueza a no residentes es dudoso que le sirva abrir un banco. Con lo cual ahí es un quiebre con lo que ocurría hace 20, 30, o 40 años donde Uruguay tuvo de alguna manera, desde mediados de siglo pasado, la habilidad de poder desarrollar un sistema bancario orientado a la exportación de servicios financieros pero que al mismo tiempo fuera importante o significativa la prestación de servicios a uruguayos. Hoy si a alguien le interesa estar en Uruguay para prestar servicios financieros a no residentes realmente no vale la pena abrir un banco. Entonces mi temor a mediano plazo es que muchas de las instituciones bancarias que operan en plaza tengan el incentivo -que no es una decisión menor y por eso no se ha tomado hasta ahora- como para que la prestación de servicios a no residentes empiece a ir por una cuerda separada de lo que es la prestación de servicios financieros a uruguayos y eso sí va a determinar a mediano plazo que haya menos bancos operando para uruguayos pero que de todas maneras tengamos como pasa hoy una presencia fuerte de exportación de servicios financieros a través de instituciones no bancarias.

-¿Qué habría que cambiar para que eso no ocurra?

-Yo creo que se perdió la oportunidad en la reforma de la Caja Bancaria de ir a un régimen que fuera más armónico entre lo que son los bancos y lo que es el resto de las empresas que actúan en el Uruguay. Hoy frecuentemente se encuentran disposiciones, leyes y demás que lo que hacen es incrementar el costo de la operativa bancaria sin ningún beneficio para los bancos en particular. Ninguna de ellas es decisiva como para decir esto nos cambió la vida pero la acumulación tiene un efecto. El tema es que de alguna manera a la actividad de los bancos que operan para uruguayos no se le sigan incrementando costos como se le ha venido haciendo.

No ha habido ruidos electorales

-¿Tuvo algún efecto la campaña electoral en el uso que hacen los clientes de los bancos?

-Por ahora no. Vamos a ver qué pasa en el tramo que viene ahora. Uno piensa que no debería haberlo. No debería ser el tema económico el tema central de la campaña. Muchos de los temas sobre los cuales se discutía en materia de política económica en los años `90 en los 2000 parecen haber quedado afuera de la agenda. Particularmente muchas cosas que la izquierda criticaba en los años `90 después han sido aceptadas pacíficamente por un gobierno de izquierda en los 2000 por tanto hoy parecen ya haberse integrado al consenso de lo que es la gestión económica en Uruguay. Eso desde el punto de vista de lo que es el funcionamiento del sistema bancario es muy buena cosa porque saca de la mesa muchos elementos que podrían dar lugar a muchas preocupaciones en los clientes.

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