Pasaron 35 años desde que los técnicos de Ancap descubrieran la existencia de esquistos bituminosos en Uruguay para que se adjudique una empresa privada un contrato de exploración en dos zonas del departamento de Cerro Largo.
"Es el único recurso fósil que por ahora el país pudo comprobar su existencia", dijo ayer el vicepresidente de Ancap, Gerardo Triunfo.
El contrato que firmó Ancap con la empresa uruguaya Ceneste es por tres años con opción a un cuarto. Aunque la compañía espera completar todas las perforaciones antes de ese plazo para luego analizar la posibilidad ingresar en la fase explotación.
Como mínimo deberá realizar 500 perforaciones en cada una de las áreas y extraer 15.000 m3 del mineral para su análisis.
El presidente de Ceneste, José Luis Vila, dijo ayer a El País que la inversión en la fase de exploración será de US$ 9 millones. La compañía contará con equipamiento ruso para su trabajo. La parte operativa estará a cargo de Ancap con la tecnología y recursos de Ceneste.
Para conocer la calidad del mineral se realizarán estudios sistemáticos de todas las muestras que se vayan obteniendo.
Vila destacó el lugar geográfico del emprendimiento por ser una de las zonas del país que tiene el menor "nivel de inversión" en relación a su PIB.
Con los esquistos bituminosos se puede producir petróleo sintético o gas, pero el uso más común en los países que explotan este fósil es la generación de energía eléctrica. También se utilizan los restos de azufre de las roscas para elaborar productos de agroquímica.
Según Triunfo, de acuerdo a los registros de Ancap existirían en esa zona unos 37 millones de m3 de esquistos bituminosos.
"Eso equivaldría a 10.000 barriles por día de petróleo durante diez años o, si se quema, podría mantener activa a una central térmica de 200 megavatios por 30 años", ejemplificó el funcionario.