RETOS

¿Qué debe hacer Uruguay para "reacomodarse" en el futuro, según especialistas?

En el Día del Futuro, expertos sugirieron las tendencias a trabajar en el país.

Según el especialista Sebastián Fleitas, Uruguay “debe aumentar la productividad de su economía” si quiere progresar. Foto: Archivo El País
Según el especialista Sebastián Fleitas, Uruguay “debe aumentar la productividad de su economía” si quiere progresar. Foto: Archivo El País

En el marco del evento “Día del Futuro”, los desafíos y oportunidades que el país tiene frente a las diferentes tendencias globales de productividad, tecnológicas, demográficas e impositivas, fueron tratados por expertos para dar insumos a la nueva Comisión Bicameral Especial de Futuro, instalada en julio de este año.

Los expertos presentaron diferentes puntos a seguir con respecto a la extensión de la esperanza de vida y la caída de la fecundidad, la necesidad de aumentar la productividad de la economía uruguaya, la renta mundial en la que trabaja la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y la oportunidad del país para “reacomodarse” en el mundo.

En el panel sobre las “Tensiones y tendencias de la globalización: desafíos en términos de sostenibilidad y retos demográficos”, moderado por el periodista Juan Hounie, participaron el presidente de la Comisión de Expertos en Seguridad Social, Rodolfo Saldain; el profesor del Departamento de Economía de la Universidad de Lovaina (Bélgica), Sebastián Fleitas; la socia de PwC, Amparo Mercader; y el oficial de Coordinación de Desarrollo en Naciones Unidas, Sebastián Torres.

Según Fleitas, “vivimos en un mundo donde se está reformulando el proceso productivo mundial”. Por esto, sostuvo que Uruguay debe aumentar la productividad de su economía.

“El cambio técnico está súper sesgado a la alta calificación. Para aquellos que tenemos alta calificación , el cambio técnico nos ayuda, nos da alta productividad, nos aumenta los ingresos, pero para la gente que no los tiene, presenta un desafío muy importante”, afirmó.

En tanto, destacó la automatización del proceso productivo, temas ambientales como el calentamiento global y el envejecimiento, la salud y la inmigración, como otros desafíos.

“Hay que aumentar la productividad, es fundamental para mantener los niveles de desarrollo elevados a largo plazo. Uruguay es un país que todavía, si bien tiene un nivel de ingreso medio-alto en las calificaciones internacionales, cuando uno lo compara todavía hay un tema de crecimiento. Los ingresos para la población de Uruguay siguen siendo relativamente bajos y, para los desafíos que tiene, van a tener que ser más altos. Entiendo que Uruguay no va poder sostener un Estado de bienestar, una red de protección adecuada como la que tiene que construir, si no logra aumentar sus niveles de productividad a largo plazo”, agregó.

Para esto, sugirió como caminos a seguir la mejora del capital humano, mejoras de productividad en el sector transable y no transable, el impulso de medidas que fomenten la innovación y la ciencia, además de “acuerdos políticos amplios para las reformas pro productividad”.

Para la mejora del capital humano, señaló que se debe hacer enfoque en capacidades, aprender inglés y programación. También destacó la necesidad de hacer mejoras en las relaciones laborales y la negociación colectiva, como también una apertura comercial sustentable al mundo.

Agregó que se deben mejorar las cadenas internas que importan productos transables y abaratar el precio al consumo de algunos bienes, sacar a las empresas públicas del ciclo político, transparentar sus costos, subsidios encubiertos y precios, entre otros.

Por otra parte, Mercader profundizó en la propuesta de la OCDE, para el impuesto a la renta mundial, en donde se gravarían a aquellas multinacionales (en gran medida de servicios digitales) que tienen ventas en diferentes países, sin tener presencia física en ellos.

En este sentido, explicó el impacto que este impuesto tendría en el país. Sostuvo que, “en el pilar uno, que se pagan impuestos en donde hay ventas, Uruguay como un país chiquito, con un mercado pequeño, no va a tener mayor recaudación. Es más, Uruguay fue pionero en impuestos a servicios digitales. Puede que incluso vea una caída en la recaudación”, indicó.

El pilar dos, “establece una renta mínima global. Las propuestas oscilan entre el 15% y el 21%. Este impuesto se pagaría en la casa matriz, Uruguay no tiene empresas internacionales con casa matriz en el país. Por el contrario, si una empresa americana opera en una zona franca, donde paga cero, la diferencia sobre las utilidades en Uruguay, la pagaría en Estados Unidos, donde está su casa matriz”, afirmó Mercader.

Por esto, señaló que se debe evaluar, en el corto plazo, “los beneficios que se otorgan en el impuesto a la renta corporativa, incluyendo zonas francas, régimen de promoción de inversiones, régimen de software. Con la renta mundial, estamos regalando ese dinero”.

También afirmó que, respecto al agro, “es inevitable la discusión del calentamiento global”, ya que en Uruguay existen excelentes métricas en su matriz energética, pero tiene desafíos en la industria de metano, es decir, en la industria cárnica.

“Queremos atraer inversión a nuestro país que genere empleo. En la economía digital Uruguay tiene desempleo cero. La escasez del capital humano es una limitante al crecimiento. Por otro lado, tenemos grandes desafíos en materia de deserción liceal. El desafío es en cuánto tiempo podemos darles a los jóvenes elementos básicos en programación”, sugirió.

“La reforma fiscal mundial, es una oportunidad para reacomodarnos en el mundo”, concluyó.

Envejecimiento y fecundidad

En el evento llevado a cabo en el Día del Futuro, día que tuvo origen en 2011 impulsado por diferentes organizaciones sociales y colectivos, junto a La Diaria, Saldain destacó los futuros desafíos del envejecimiento, las tecnologías y la desigualdad.

Ante la posibilidad del decrecimiento de la población del país en unas décadas. El experto sostuvo la conformación de una agenda de políticas públicas “pro natalidad”, que busque “una fecundidad todo lo deseada posible, que evite la polarización de fecundidad por nivel socioeconómico”.

“La clave está en los servicios de apoyo a la infancia y a la paternidad y maternidad. Servicios públicos gratuitos. Allí viene la posibilidad de ayudar a evitar un desplome y a una polarización de la fecundidad”, concluyó.

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