La IA se implementa hace décadas en el campo de la medicina. Y si bien el uso doméstico se puede asociar con preguntarle a ChatGPT por síntomas o resultados de análisis -con las consecuencias y peligros que puede conllevar- a nivel clínico y de investigación, el avance es realmente significativo.
La inteligencia artificial permite aplicar tratamientos personalizados, facilita a la hora de detectar zonas sospechosas en imágenes o, por el contrario, ayuda a descartarlas. También puede ser de utilidad a la hora de predecir enfermedades o analizar patrones comunes en poblaciones imensas.
En el cuarto episodio de IA sin drama conversamos con Margarita García Fontes, Directora de Imagenología del Cudim, el Centro Uruguayo de Imagenología Molecular y con Álvaro Cabrera, ingeniero industrial que se especializó en IA y actualmente trabaja en la startup uruguaya Before RNA.
Escaparle a la inteligencia artificial ya no parece ser una opción. Podemos asustarnos, cuestionarla, dudar de sus bondades, pensar que en algún momento la burbuja se va a pinchar y aún así, intentar comprender cómo funciona y sacarle provecho de alguna manera. Esto es IA sin drama, un espacio en el que vamos a hablar de inteligencia artificial bajada a tierra para entender cómo y por qué está revolucionando el mundo.