AGENCIAS | Y EL PAÍS DE MADRID
De la mano de los gobiernos de Francia e Italia, Europa está a un paso de ponerle fin a las 48 horas semanales laborales, aprobadas por la Organización internacional del Trabajo (OIT) en 1917, y sustituyéndolas por 60 horas cada siete días.
Los ministros de Trabajo de la Unión Europea (UE) aprobaron ayer en Luxemburgo la propuesta de la presidencia eslovena de elevar la semana laboral vigente hasta 60 horas en casos generales y 65 para ciertos colectivos como los médicos, como ya ocurre en Gran Bretaña, gracias al denominado "opt out". Además, se acordó otorgar más derechos a los trabajadores temporales en las 27 naciones que integran el bloque.
Tras una sesión negociadora que duró toda la noche del lunes, la ministra de Trabajo y Asuntos Sociales de Eslovenia, Marjeta Cotman, sostuvo que con este acuerdo se ha logrado "equilibrar la seguridad del empleo de los trabajadores y la flexibilidad del mercado laboral".
La nueva directiva sobre el tiempo de trabajo, permite que cada trabajador pueda pactar con su empresario "libremente" la duración de la jornada laboral, hasta un máximo de 60 horas. Este tiempo se computa como promedio durante tres meses.
Alejandro Cercas, eurodiputado socialista, considera que "dejar que el trabajador pacte a solas con el empresario es renunciar a toda la historia legal y de lucha social colectiva".
En algunos casos especiales, como el de los médicos, la nueva norma europea permitirá que el período inactivo de las guardias no sea considerado tiempo de trabajo, en contra de lo que ha dictaminado el Tribunal de Justicia de la UE.
frente. Esta iniciativa se encontraba paralizada desde hace cuatro años por la oposición de países como Francia, España, Alemania e Italia. Con la llegada del conservador Silvio Berlusconi al poder, Italia fue la primera en abandonar ese frente. Posteriormente, el presidente francés, Nicolás Sarkozy, y el premier británico, Gordon Brown, pactaron que si Gran Bretaña -que defendía una jornada laboral más flexible que permitiera a los obreros trabajar horas extras- apoyaba la reforma de las agencias de trabajo temporal -otra directiva que se discute paralelamente- Francia apoyaría el aumento de la jornada, según consignó El País de Madrid en su versión digital.
Finalmente, Francia, Reino Unido, Italia y Alemania votaron a favor. El gobierno británico cedió finalmente en su oposición a otorgar a los ocho millones de trabajadores temporales de la UE las mismas condiciones que los empleados fijos -a no ser que fuera pactado en un contrato laboral colectivo-, pero mantuvo su apoyo a la derogación de la semana laboral de 48 horas adoptada por el bloque en 1993.
El secretario británico de Empresas, John Hutton, afirmó que la nueva legislación "significa que la gente sigue siendo libre para ganar trabajando más y las empresas pueden hacer frente a los períodos de mucho trabajo".
España, por el contrario, mantiene su rechazo a la directiva. Según el ministro español de Trabajo, Celestino Corbacho, la nueva medida "supondrá una regresión social". También Bélgica, Grecia, Hungría y Chipre criticaron enérgicamente las proposiciones y pidieron un arbitraje severo del Parlamento Europeo.
La Confederación Europea de Sindicatos (CES) juzgó "inaceptable" el acuerdo laboral. Por su parte, la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos ha advertido que si se aprueba la directiva podría convocarse una huelga de los profesionales de la salud en toda Europa.
Si desde los sindicatos y algunos estados se criticó el acuerdo, el comisario europeo de Empleo, Vladimir Spidla, saludó un "gran paso adelante para los trabajadores" que "refuerza el diálogo social".
Ambos documentos -el que extiende la jornada laboral y el que prevé por primera vez que los períodos de guardia "inactivos" ya no se contabilicen como tiempo de trabajo- deberán ser todavía aprobados por el Parlamento Europeo, lo que hoy en día está lejos de ser algo seguro.
Las cifras
65 Son las horas que podría alcanzar la semana laboral europea para ciertos colectivos en particular, como los médicos.
5 Son los países miembros de la UE que se oponen a las nuevas medidas laborales: España, Grecia, Bélgica, Hungría y Chipre.