Sin honores fúnebres velan a Stroessner

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AFP

Brasilia - Una decena de amigos y tres solitarias coronas llegaron hasta la casa del general Alfredo Stroessner, el dictador que durante 35 años tuvo a Paraguay en un puño y murió ayer en el absoluto ostracismo en Brasilia.

Los restos del general fueron velados en la mansión que ocupaba en el Lago Sur, un exclusivo barrio de la capital brasileña, en la que vivía junto a su hijo Gustavo Adolfo, prófugo de la justicia paraguaya, y de la que casi no salió en los últimos tres años.

Al momento de su muerte pesaba escasos 45 kilos y según amigos de la familia fue vestido con un traje negro, una camisa blanca y una corbata roja.

El féretro llegó a la casa directo desde el hospital Santa Luzia, donde había permanecido desde el pasado 29 de julio, cuando fue ingresado a causa de una hernia inguinal.

En la mansión fue recibido por unos pocos familiares y no más de una decena de amigos, algunos llegados desde Paraguay.

El féretro fue cargado por los propios familiares y dirigido al salón de la casa, donde sólo permanecieron toda la noche sus más íntimos parientes.

Entre ellos estaban Estela y Teresa, las dos hijas que tuvo con María Estela Legal, conocida como "la Ñata" y sin duda la más célebre de sus muchas amantes, a la que había conocido cuando ella tenía 14 años y con la que tuvo una tórrida pasión que se prolongó durante dos décadas.

También estaban su fiel hijo Gustavo Adolfo, visiblemente nervioso, y su hija Graciela Concepción, ambos fruto de su matrimonio con Eligia Mora, con quien se había casado en 1949 y que murió en febrero pasado.

El funeral fue en la más estricta intimidad familiar.

Ninguno de los "muchos" militares o políticos brasileños con los que, según su nieto Alfredo "Goli" Stroessner, su abuelo tenía amistad apareció por la casa, a la que solamente llegaron tres pequeñas coronas de flores, todas sin identificar a los dolientes y sin inscripción alguna.

Nadie quiso hablar con la decena de periodistas que se plantó ante la mansión, salvo su nieto "Goli", heredero político del general y quien se erigió como portavoz de la familia.

Siempre cordial, "Goli" explicó a la prensa que la familia aún no ha decidido sobre el destino de los restos, que pueden ser sepultados hoy mismo en Brasilia, según dijo a los periodistas uno de los pocos amigos que se acercó al funeral.

Lo único claro era que hoy, temprano, sería celebrada una misa en la casa, aunque según versiones de algunos periodistas paraguayos, tras la ceremonia los restos serán dirigidos al Campo da Esperanza, un cementerio de la capital brasileña que se ocupó de los oficios fúnebres.

Entre la familia, según dio a entender "Goli", hay diferencias.

Mientras algunos se inclinan por sepultar a Stroessner en Brasilia, otros desean que sea enterrado en Encarnación, la ciudad paraguaya en la que el general nació el 3 de diciembre de 1912.

En cualquiera de los casos, sería en la intimidad y sin honores de jefe de Estado. En Brasil, porque el general no pasa de ser un exiliado, y en Paraguay, porque así lo ha determinado el Gobierno del presidente Nicanor Duarte.

Sobre esa decisión, "Goli" dijo que la familia la respeta y que simplemente no le interesa.

"Que haya honores o no es una decisión política que toma un gobierno y que, más tarde, se sabrá cuánto costará", dijo en tono casi desafiante unas horas después de la muerte de su abuelo.

EFE

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