SANTIAGO | AP Y EL MERCURIO / GDA
Dos fuertes réplicas, de más de cinco grados Richter, sacudieron ayer Santiago y la zona sur de Chile, en medio de una falsa alerta de tsunami que confundió a la población y generó pánico en Concepción, Talcahuano y sectores costeros. Los bomberos, con altoparlantes, trataron de devolver luego la calma a los habitantes.
Tras cuatro días de caos, Concepción se despertó ayer en calma, en medio del toque de queda y una fuerte presencia militar. En la mañana unos 150 camiones militares entraron en la ciudad con la primera gran carga de alimentos que fue depositada en un supermercado saqueado el domingo, donde grupos de soldados y voluntarios preparaban las bolsas plásticas con los productos para su entrega a la población.
Prácticamente en cada esquina de Concepción había soldados vigilantes para hacer cumplir el toque de queda e interrogaban a personas que transitaban en los puestos de registro instalados cada pocas cuadras en el centro de la ciudad. En varias calles los mismos vecinos instalaron bloqueos por temor a saqueos.
El general de carabineros Eliécer Salazar, dijo que hubo algunos detenidos por intento de robo en viviendas, pero no informó de saqueos a comercios, de los cuales unos pocos abrieron ayer por primera vez desde la tragedia.
También en la región del Maule, contigua a Concepción, los policías abrieron cuatro puestos para entregar 17.000 raciones de comidas. En Talca, la capital de esta zona devastada, se aceleraba la instalación de un centro médico de campaña para recibir a los heridos que serán trasladados desde el viejo hospital de la ciudad, que sufrió serios daños.
El terremoto de magnitud 8,8 ocurrido el sábado en la madrugada es uno de los más poderosos de los que se tiene registro y, aparte de la destrucción que provocó en el centro del país, numerosas poblaciones costeras, habitadas principalmente por pescadores, fueron arrasadas después por un tsunami, del cual no se dio ninguna alerta a la población.
La armada reconoció que su servicio oceanográfico no alertó claramente a la presidenta Michelle Bachelet de la inminencia del tsunami posterior al sismo que dejó 802 muertos.
"La Presidenta llamó para ver si se mantenía la alerta. Nosotros fuimos poco claros en la información que le entregamos", reconoció el jefe de la armada, almirante Edmundo González, en la televisión.
Bachelet calificó el reconocimiento de González de "mucha hombría". La mandataria dijo que los expertos consultados le señalaron que no había riesgo de tsunami, pero las olas que arrasaron numerosos pueblos y ciudades costeras se registraron sólo a los pocos minutos del terremoto. La armada sólo informó cuatro horas después que pudiera haberse registrado un posterior tsunami tras el sismo.
Opositores al gobierno lo han criticado por la falta de alarma de tsunami, así como por no decretar el sábado el estado de catástrofe y la designación de jefes militares a cargo de la seguridad pública, lo que según ellos, habría evitado el pillaje desatado ese día en Concepción, la segunda ciudad de Chile más cerca del epicentro del terremoto y a unos 500 kilómetros al sur de la capital.