KAMPALA | ANSA y EFE
El grupo integrista cristiano Ejército de Resistencia del Señor (LRA, por sus siglas en inglés) secuestró al menos a un centenar de niñas de un colegio católico en el nordeste de Uganda, informaron ayer en Kampala portavoces del Ejército.
El secuestro se produjo en una escuela del distrito de Kaberamaido, situado a 180 kilómetros de la capital, señalaron las fuentes castrenses, que puntualizaron que durante el incidente un misionero de setenta años fue apaleado por los rebeldes.
Las fuerzas de seguridad están utilizando helicópteros para tratar de localizar al grupo atacante y liberar a las niñas secuestradas, añadieron las fuentes.
También ayer, tres pasajeros de un autobús murieron y varios otros resultaron heridos en una emboscada del LRA a las afueras de Melok Corner, aldea situada a doce kilómetros de Soroti, la capital del distrito.
El incidente se supo cuando el conductor del autobús, que también resultó herido, consiguió llegar hasta la localidad, donde fue trasladado al hospital.
GUERRILLEROS DE DIOS. Los "guerrilleros de Dios", como se llama a los seguidores del LRA, luchan desde 1988 por la creación en Uganda de un estado basado rígidamente en preceptos bíblicos, en particular los diez mandamientos.
Al menos 20 mil personas murieron en la guerra civil y una cantidad similar de adolescentes fue secuestrada.
Usualmente, el LRA ataca objetivos civiles para secuestrar a niños, a quienes integra por la fuerza en sus filas, y niñas, a las que utiliza como sirvientas y esclavas sexuales para sus combatientes.
Líderes eclesiásticos en Gulu, la principal ciudad del nordeste ugandés, pasaron una noche a la intemperie el pasado fin de semana en solidaridad con los miles de niños que diariamente abandonan sus casas en los suburbios y duermen en las calles de la localidad para evitar ser secuestrados por el LRA.
El Arzobispo de la región, John Baptist Odama, estima que cada noche "alrededor de 10.000 niños duermen en las calles de Gulu", que ofrece cierta seguridad a los menores ya que los guerrilleros no lanzan incursiones contra los grandes centros urbanos.
La rebelión del LRA ha forzado a más de 60.000 personas a desplazarse desde las zonas rurales hacia la periferia de Gulu, donde viven en chozas precarias, señalan trabajadores sociales.
En total, 800.000 civiles viven hacinados en campamentos de refugiados en Gulu, Kitgum y Pader, agregan las fuentes.
MEDIACION. Religiosos católicos y de otras confesiones intentan desde hace meses mediar entre el grupo rebelde, que es liderado por Joseph Kony, un antiguo sacerdote, y las autoridades de Kampala, para terminar con la sangrienta guerra civil que ha causado en 15 años miles de muertos.
Pero la situación se ha deteriorado en las últimas semanas tras el colapso del alto el fuego declarado por los rebeldes a instancias de los eclesiásticos.
La situación en el norte de Uganda se ha agravado aún más desde que el presidente ugandés, Youeri Museveni, ordenó hace un año una gran ofensiva militar para acabar con el LRA.
Con permiso de Sudán, el ejército ugandés cruzó la frontera para perseguir a los rebeldes en territorio sudanés, su habitual refugio, pero ello obligó a los insurgentes a huir hacia el sur y retornar a Uganda, donde han multiplicando sus ataques.