Cuarta jornada violenta en Francia

Quiénes son, qué piden y cómo crecen los Chalecos Amarillos

Granjeros, camioneros y comerciantes reclaman un mejor poder adquisitivo.

Los chalecos amarillos bloquean la ruta en reclamo de mejores ingresos. Foto: AFP
Los chalecos amarillos bloquean la ruta en reclamo de mejores ingresos. Foto: AFP

París y otras ciudades de Francia se han estremecido por las manifestaciones protagonizadas por el movimiento de los Chalecos Amarillos, que reclaman no solo la reducción de los precios de las naftas, sino también lograr un incremento del poder adquisitivo.

Estas son preguntas frecuentes que se hacen sobre este movimiento.

1. ¿Quiénes son los Chalecos Amarillos?

El movimiento se originó en mayo cuando Priscillia Ludosky, quien tiene un negocio de cosméticos en Internet y reside en los suburbios al sureste de París, abrió una petición para que se redujeran los precios de los combustibles. Mostró los componentes del precio y advirtió que los impuestos constituyen más de la mitad del costo. Por litro, la nafta premium tiene un precio de 1,41 euros. La petición pasó mayormente inadvertida hasta octubre, cuando Éric Drouet, un conductor de camión de la misma zona que Ludosky, la vio y la hizo circular entre sus amigos de Facebook. Los diarios comenzaron a escribir sobre el reclamo y el número de firmas se disparó de las 700 iniciales a 200.000. Hoy tiene más de 1,15 millón de firmas y sigue creciendo. Cuando Drouet decidió el 17 de noviembre hacer una movilización para reclamar la rebaja de precios de los combustibles, el hecho se diseminó por las redes sociales y se formaron grupos autónomos en varios departamentos franceses —subdivisiones de las 13 regiones del país— los que decidieron hacer sus propias protestas. Desde el comienzo, quienes adhirieron expresaron su apoyo luciendo los chalecos amarillos que todo conductor debe llevar por mandato legal. Participan comerciantes, propietarios de pymes, trabajadores independientes, granjeros, enfermeras, camioneros y jubilados.Viven y trabajan en ciudades de zonas rurales y los suburbios de grandes urbes.

2. ¿Qué tamaño tiene?

Por los parámetros franceses, las manifestaciones han sido de tamaño modesto. Pero, son inusuales porque surgieron de manera espontánea en diversos lugares en Francia, sin que ningún sindicato o partido político las organice. La participación ha oscilado entre un máximo de 300.000 y un mínimo de 166.000 personas. Pero, muchas personas que no estuvieron en las protestas expresan su apoyo.

3. ¿Por qué tanta furia?

Muchos manifestantes señalan que su poder aduisitivo se ha reducido en gran medida en los últimos años y tienen dificultades para llegar a fin de mes, menos aún tener recursos paravacaciones o salir a cenar una vez cada tanto. Muchos tienen ingresos cercanos a la media nacional, aunque los costos crecen, pero no los salarios. El ingreso medio en 2016 se tradujo en 1.700 euros mensuales, pero la mitad de los franceses recibió menos. Los ingresos deben cubrir el alquiler, alimentación, vestimenta y tarifas de servicios, así como el precio de la nafta. Debido a que el transporte público es limitado en las zonas rurales y en los suburbios de Francia, la mayoría de los Chalecos Amarillos tienen que usar sus vehículos, y se muestran sensibles a los aumentos de precios de la nafta.

4. ¿Qué quieren?

Los reclamos son amplios. Debido a la diversidad de participantes, es difícil que todos coincidan en los mismos reclamos. Quieren que no se aplique el aumento del impuesto a las naftas (el gobierno ya desistió), mejores ingresos y más poder adquisitivo.

5. ¿Cuál es la respuesta del gobierno?

Inicialmente, el presidente Macron se negó a modificar el impuesto porque es parte de su política de promover fuentes de energía menos contaminantes. Sin embargo, la semana pasada, su primer ministro, Edouard Philippe, anunció la suspensión del aumento de este impuesto, que debería entrar en vigor el 1 de enero, y dispuso el congelamiento de las tarifas de la luz y el gas durante el invierno. El viernes por la noche, Philippe recibió a una delegación de los "Chalecos Amarillos Libres", un ala moderada del movimiento, y afirmó ser "consciente de la gravedad de la situación".

"El primer ministro nos escuchó y prometió comunicar nuestras reivindicaciones al presidente. Ahora esperamos al señor Macron", dijo Christophe Chalençon, vocero de este movimiento sin estructura ni líder.

"¿Macron puede vivir con 1.100 euros?"
Macron dejó en suspenso el aumento a los carburantes, pero no fue suficiente. Foto: AFP

Hay jubilados, artesanos, obreros, pequeñas empresarias y cuidadoras. Y todos de un mismo origen, la Francia rural y profunda, donde nació el movimiento contestatario de los "chalecos amarillos" que ha puesto en jaque al gobierno. Se llaman Michel, Marine, Dominic, Arnald o Marie. Tienen reivindicaciones dispares, pero les unen tres cosas: creen que pagan demasiados impuestos, sienten que su empobrecimiento es galopante y apuntan a un mismo culpable por sus males, el presidente Emmanuel Macron. "Me gustaría verles a él y a (el primer ministro, Édouard) Philippe viviendo con 1.100 euros al mes (salario mínimo neto)", dice a Michel Arnald, un camionero de Le Puy en Velay, capital de un departamento en el centro de Francia, junto al Macizo Central. Como Arnald, miles de habitantes de esta pintoresca y plácida localidad de 20.000 habitantes apoyan la causa.

"Nadie nos moverá de aquí. Esto será más fuerte que Mayo del 68", asegura Dominic, un jubilado de 61 años en la rotonda de Feangas, estratégico cruce de caminos a diez kilómetros de Le Puy en Velay. "Nos oyen, pero no nos escuchan. Deciden aplazar el impuesto, es una broma. Creen que desinflarán el movimiento, pero no. Lo vamos a endurecer", amenaza Dominic, padre de dos hijas y con una pensión de 1.600 euros después de haber cotizado durante 42 años. (Fuente: Efe)

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