MADRID
DANIEL BELTRÁN ROHR, CORRESPONSAL, y EFE
Una bomba compuesta por una olla con cinco kilos de explosivos colocada dentro de una mochila, estalló en horas de la madrugada en la comisaría de la Ertzaintza (policía autónoma vasca) en la localidad guipuzcoana de Zarautz. Todos los indicios apuntan a que fue responsabilidad de ETA.
Al parecer, el artefacto tenía un temporizador para que explotara a la 1.30 de la mañana y probablemente los terroristas la dejaron caer al interior del recinto por encima del muro, rematado por una pequeña valla metálica blanca, de cerca de 1,80 metros de altura, que rodea el centro policial.
La deflagración causó importantes desperfectos, sobre todo en la zona de garajes y vestuarios de la comisaría, pero provocó también la rotura de cristales, persianas y puertas de algunas de las viviendas cercanas, en tanto en el lugar donde fue depositada la bomba quedó un agujero de un metro de diámetro. No hubo muertos ni heridos.
Javier Balza, consejero vasco de Interior, que visitó las instalaciones atacadas, destacó que las medidas de seguridad de la propia comisaría impidieron que los terroristas pudieran colocar la bomba en una zona más cercana al edificio, que "está dotado de un sistema de grabación e infrarrojos y de todos los medios de protección".
Asimismo reconoció que si bien "no se puede hablar de la existencia de un comando, ETA dispone de una red de legales (no fichados por la policía) que le da capacidad de operar limitadamente, porque también el trabajo en Francia está haciendo que sufran muchas detenciones".
CUARTO. El atentado de esta madrugada es el cuarto que lleva a cabo ETA desde la ruptura formal del alto el fuego, anunciada el pasado 5 de junio, aunque también intentó otras acciones -cinco- en las que fracasó.
El último intento de ETA de perpetrar un atentado de grandes proporciones tuvo lugar en la madrugada del pasado 10 de septiembre cuando un coche bomba cargado con 60 kilos de explosivos fue desactivado en el centro de Logroño.
El atentado más importante de los últimos tres meses tuvo lugar en la madrugada del 24 de agosto, cuando un coche-bomba explotó en un estacionamiento situado junto al cuartel de la Guardia Civil de Durango, hiriendo a dos agentes y causando daños materiales.
El último atentado fatal ocurrió en Barajas el 30 de diciembre de 2006, donde murieron dos ecuatorianos. Esto supuso de hecho el fin de la ruptura de la tregua. En 40 años de lucha, ETA causó más de 800 muertos.