AQABA, Jordania | AP
El primer ministro israelí Ariel Sharon prometió ayer desmantelar los asentamientos ilegales levantados en las áreas palestinas, y el nuevo líder palestino renunció a todo tipo de terrorismo contra Israel.
Ambas medidas fueron solicitadas por el presidente estadounidense George W. Bush como condición imprescindible para lograr la paz en el Oriente Medio.
"Recibo con agrado la promesa del primer ministro Sharon de comenzar a retirar inmediatamente los puestos de avanzada", dijo Bush en una reunión cumbre efectuada en el puerto jordano de Aqaba acompañado de Sharon y el primer ministro palestino Abu Mazen.
Posteriormente, Bush se mostró satisfecho con el encuentro y dijo a los periodistas a bordo del avión presidencial que "soy el campeón de las escasas expectativas. Logramos lo que esperaba que lográramos".
"Fueron dichas algunas cosas increíbles. El primer ministro de la Autoridad Palestina habló del sufrimiento del pueblo judío. El primer ministro de Israel habló del estado palestino", indicó el mandatario.
En cuanto a su participación dijo que "vine cuando hizo falta que pidiera responsabilidades... se trata de mantener el proceso en movimiento".
SUFRIMIENTO. Mazen pidió "una clara mejora en la vida de los pa- lestinos" que les permita vivir con dignidad.
"Ha llegado el momento de terminar con todo este sufrimiento", dijo Mazen, y posteriormente agregó que "no habrá una solución militar, por lo que repetimos nuestra renuncia al terrorismo contra los israelíes donde quiera que estén".
Además, Sharon elogió al nuevo primer ministro palestino por prometer "su plena dedicación para acabar completamente con la intifada".
Los israelíes han levantado tras el comienzo de la intifada decenas de campamentos precarios no autorizados, en su mayor parte en Cisjordania y casi todos ellos desde que Sharon subió al poder hace un año.
"Comenzaremos de inmediato a retirar las avanzadillas no autorizadas", insistió Sharon.
El nuevo primer ministro palestino prometió "actuar enérgicamente" contra la retórica y el odio hacia los israelíes, inclusive usando a las fuerzas de seguridad palestinas
Mazen calificó la violencia contra israelíes como contraria a la fe islámica de los palestinos y contraproducente para lograr el objetivo de establecer un estado palestino independiente. Prometió "poner fin a la militarización de la intifada".
COMPROMISO. "La intifada armada debe terminar y debemos recurrir a medios pacíficos en nuestra búsqueda de terminar con la ocupación y con el sufrimiento de los palestinos e israelíes", dijo el primer ministro palestino.
Bush prometió entrenar y apoyar un "servicio de seguridad palestino nuevo y reestructurado", y agregó que designará al veterano diplomático John Wolf director de la misión estadounidense en la zona para que ayude a las partes y valore los avances.
"La jornada que emprendemos es difícil, pero no hay otra alternativa", dijo Bush. "Ningún líder con conciencia puede aceptar más meses y años de humillación, muertes y luto".
"Sé que finalmente puede llegar la paz", insistió Bush.
Sharon dijo que el abandono de la incitación a la violencia, como prometió Mazen, es crucial. "No puede haber paz" sin ello, insistió.
Sharon afirmó que su gobierno comprende "la importancia de continuidad territorial" en Cisjordania, una de las demandas claves de los palestinos.
Los líderes, acompañados por su anfitrión, el rey Abdalá de Jordania, caminaron hacia las cámaras a través de un puente especialmente construido para la ocasión.
El monarca consideró el encuentro un paso adelante que satisface un "sueño de paz, prosperidad, coexistencia y reconciliación" en toda la región del Oriente Medio.
Bush dijo que ambos líderes comprenden que el futuro de su pueblo no puede ser cimentado en el odio.
"La Tierra Santa debe ser compartida entre el estado de Palestina y el estado de Israel, viviendo en paz el uno con el otro", dijo Bush.
El secretario de Estado Colin Powell, que también asistió a la reunión, destacó entre elogios que la promesa de Abbas de poner fin a la intifada fue formulada en lengua arábiga y repetidamente.
Yasser Arafat, veterano líder de la Organización para la Liberación de Palestina y símbolo del movimiento palestino, no fue invitado. Estados Unidos e Israel desean marginarlo por considerarlo corrupto, ineficiente e involucrado con el terrorismo.