Los ministros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) empezaron a llegar a Viena, impulsados por la cumbre que comenzará mañana y donde se prevé un anuncio del recorte de su producción para intentar detener la caída de los precios del crudo.
El desplome de los precios del petróleo, de 147,50 dólares en julio a 67,50 dólares esta mañana, explica que la única incógnita en esta reunión es el nivel del recorte, ya que existe al parecer un consenso sobre la necesidad de cerrar la producción para empujar los precios al alza.
El ministro de Petróleo iraní, Gholam Hossein Nozari, declaró tras su arribo a Viena que "la baja de la demanda requiere un recorte" de la producción de "dos millones de barriles diarios (...) para estabilizar el mercado".
Unas horas antes, el ministro de Petróleo de Argelia, Chakib Jelil, que preside este semestre la OPEP, se pronunció también en favor de un importante recorte de la demanda, asegurando que "hay un excedente de producción". Jelil dejó claro que considera inevitable una reducción de la producción del cartel, que produce el 40% de la oferta mundial de crudo.
Venezuela, que junto con Irán ha sido tradicionalmente el ala dura de la OPEP, reclama también una baja de la producción. Aunque aún no ha indicado el nivel del recorte al que aspira, Venezuela se mostró a favor de la creación de una banda que estabilice el precio del petróleo entre 80 y 100 dólares por barril.
Sin embargo, pese a todas las especulaciones realizadas, aún falta que se pronuncie el país más influyente del cartel: Arabia Saudita, cuyo ministro arribaba hoy a Viena. Este país, cercano a Estados Unidos, se mostró cauteloso en reuniones anteriores, abogando por una estabilización del barril a unos 50 dólares.
Las diferencias en la situación económica de los 12 países miembros de la OPEP explican estas diferencias en el seno del cartel respecto al nivel del recorte y sobre el precio al que debe situarse el barril. (AFP)