JERUSALÉN | AFP, ANSA, AP Y EL PAÍS DE MADRID
Netanyahu rechazó las críticas al ataque y, aunque sostuvo que los activistas eran "terroristas de Hamas", aceleró la expulsión de cerca de 600 detenidos. Al mismo tiempo cientos de palestinos dejaron Gaza tras la apertura de la frontera con Egipto.
El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu respondió anoche a lo que llamó "ataque de la hipocresía internacional" anunciando que mantendría el bloqueo a la franja de Gaza pese a las presiones procedentes de todo el mundo.
Netanyahu justificó el asalto de militares israelíes a una flotilla que intentaba romper el bloqueo llevando hasta Gaza material humanitario: "Aquellos no eran barcos de amor, sino de odio". Según el jefe del gobierno israelí, "el objetivo de la flotilla no consistía en transportar ayuda, sino en romper el bloqueo, y si eso se hubiera consentido decenas y centenares de barcos cargados de armas habrían llegado a Gaza inmediatamente después".
La toma de cinco de los botes por los comandos israelíes fue relativamente tranquila, dijo, pero en el sexto "vimos una acción dirigida por terroristas afiliados a Hamas. No era el Crucero del Amor".
"Hubo un intento de linchar soldados israelíes", defendió el primer ministro. "¿Estos son los amantes de la paz, los pacifistas? Son partidarios del terrorismo, extremistas".
Actualmente un barco irlandés se dirige a Gaza con ayuda y el ministro de Relaciones Exteriores de Irlanda, Michael Martin, definió como "imperativo" que las autoridades israelíes permitan la llegada del RV Rachel Corrie, que formaba parte de la expedición humanitaria pero tuvo que detenerse en Malta por problemas técnicos.
En el buque viajan otros 15 activistas que, a pesar de lo ocurrido, decidieron no cambiar su objetivo. Entre sus pasajeros está la premio Nobel de la Paz norirlandesa Mairead Corrigan-McGuire. Como las otras naves de la flotilla, el RV Rachel Corrie lleva medicamentos, material escolar, juguetes y material de construcción.
Uno de los irlandeses a bordo, David Graham, dijo a la televisión: "Nos reunimos tras conocer lo que ocurrió el lunes y estamos más determinados que nunca a continuar nuestra misión". El buque pasará por otros puertos antes de llegar a Gaza con la intención de sumar más gente a la iniciativa. No revelaron su posición por seguridad, pero se calcula que amarraría entre hoy y mañana.
REGRESOS. Los activistas que quedaron presos tras el asalto a la flota comenzaron a ser repatriados tras la decisión del primer ministro Netanyahu de expulsarlos a todos.
"Ni uno solo de los detenidos sigue en prisión", declaró el vocero de la administración penitenciaria israelí, Yaron Zamir. Un grupo de 527 personas fue embarcado en seis aviones hacia Ankara, al tiempo que 125 militantes fueron trasladados a Jordania a través del puesto fronterizo del puente Allenby. Siete están hospitalizados.
Los activistas declararon que durante la detención les negaron la comida, agua, la posibilidad de dormir o de acceder a un baño. "Los israelíes nos maltrataron y nos humillaron, a mujeres, hombres y niños", comentó el legislador de Kuwait, Walid al-Tabtabai, que estaba a bordo de uno de los barcos.
En Gaza, cientos de palestinos salieron de la franja pues Egipto abrió el paso fronterizo de Rafah, el único punto de la frontera de la zona bloqueada que Israel no controla y Egipto abre ocasionalmente.
La medida es por tiempo indefinido y válida solamente para los que figuran en los listados del Ministerio de Interior del gobierno de Hamas. Con este mecanismo, el gobierno quiso evitar avalanchas y dio permiso de salida a los enfermos, palestinos con pasaporte o visados de terceros países y estudiantes. También entraron por primera vez en más de un año mercancías distintas de comida o medicinas, como generadores eléctricos o colchones.
Los ministros árabes de Relaciones Exteriores decidieron en la cumbre de la Liga Árabe romper "por todos los medios" el bloqueo israelí a Gaza.
Israel: victorias y derrotas
CLAUDIO FANTINI
La diferencia entre el remedio y el veneno está en la dosis", dijo Paracelso en el siglo 16. La última desmesura israelí confirma el razonamiento del alquimista. Es posible que, en ocasiones anteriores, algunos buques de ayuda humanitaria hayan introducido armas en la Franja de Gaza. Está claro que dichos armamentos son utilizados por milicias como Ezedim al-Kasem y Jihad Islámica, para atacar a israelíes. Incluso es factible que hubiese militantes ultra-islamistas entre los cientos de tripulantes de los barcos asaltados. Pero aún en el caso de que todo esto sea rigurosamente cierto, el ataque constituyó una desmesura tan negligente y brutal, que tiene como principal perjudicado al Estado judío, además por cierto de las personas acribilladas a bordo.
Sucede que la obsesión por la seguridad ha engendrado una suerte de doctrina de la defensa propia preventiva, que está siendo aplicada en nivel extremo. De este modo, cada triunfo táctico conduce inexorablemente a una derrota estratégica, porque cada batalla que Israel gana por su seguridad implica una estruendosa derrota política.
Cada una de esas derrotas políticas oscurece su ya opacada imagen en el mundo y profundiza un aislamiento internacional que crece desde que, en su anterior gestión iniciada tras el asesinato de Yitzhak Rabín, el duro líder del Likud Benjamín Netanyahu congeló las negociaciones de paz.
En este caso, por el improbable logro de evitar que ingresen en Gaza armas ocultas entre la ayuda humanitaria, Israel se auto-generó el riesgo de que estalle una nueva intifada en Cisjordania y en la población árabe-israelí de su propio territorio. También resquebrajó la importante relación estratégica que mantenía con Turquía y dejó al fundamentalismo moderado de los líderes turcos Recepp Erdogán y Abdulhá Gül un paso más cerca del ultra-islamismo de Hamas.
La situación creada por el desproporcionado ataque no mejora la posibilidad de que sea liberado el soldado Shalit, porque fortalece a ese poder fanático que no se debilitó por el bloqueo.
Además, fue funcional al discurso de odio que alientan en la región el iraní Mahmud Ahmedinejad y el chiíta libanés Hassán Nasrala, al tiempo que aumentó el contraste entre el moderado Mahmud Abbas y el radical Ismail Haniyé, por cierto en detrimento del líder de Fatah.
Un estrago más: agravó las diferencias entre Jerusalén y Washington, en estado calamitoso desde que un ministro de Netanyahu anunció nuevas construcciones en asentamientos, y lo hizo justo durante la visita del vicepresidente norteamericano Joseph Biden.
Como el escenario que provocó el insólito abordaje es tan negativo para Israel, se justifica incluso la sospecha de que la acción haya sido ejecutada desde sectores extremistas del gobierno, con el fin de sabotear las negociaciones directas por un Estado palestino, que debían reanudarse en breve.
De ser así, el alto precio político que se paga por mantener el statu quo territorial mediante el uso indiscriminado de una abrumadora superioridad militar, estaría mostrando a Israel en ese punto culminante de la victoria en el cual, según Carl Von Clausewitz, "se hace muy costoso conservar lo conquistado".